Etapa N°7: Lisboa - Portalegre

Distancia 347 Km. repartidos en carreteras de los siguientes tipos:


 Carreteras Nacionales: 257.8 km.
 Autonómicas de 2º nivel: 72.2 km.
 Asfalto o cemento sin nombre: 17 km.

Tramos: 38
Autor:

Descripción:
Esta etapa propone un recorrido de 347 kilómetros que atraviesa algunos de los paisajes más variados del centro de Portugal. La jornada comienza junto al estuario del Tajo y al océano Atlántico, en un entorno marcado por la influencia del mar, para ir alejándose poco a poco de la costa y adentrarse en un territorio cada vez más rural, donde las carreteras secundarias enlazan pequeñas localidades, zonas agrícolas y suaves sierras hasta alcanzar el entorno de Portalegre. El trazado discurre mayoritariamente por carreteras nacionales, lo que garantiza un firme generalmente en buen estado y una conducción agradable, combinando tramos fluidos con otros más revirados. A lo largo de la jornada el ritmo cambia constantemente, alternando sectores tranquilos que invitan a disfrutar del paisaje con otros donde las curvas obligan a prestar toda la atención a la carretera. Es una etapa para saborear sin prisas, dejando que cada kilómetro vaya descubriendo un Portugal muy diferente al de las grandes ciudades. Durante los primeros kilómetros todavía se percibe la cercanía del Atlántico. La brisa llega con un ligero aroma salino y el aire suele resultar más húmedo y fresco. Conforme nos internamos hacia el este, el sonido del mar desaparece poco a poco y deja paso al rumor del viento entre la vegetación, al canto de las aves y al inconfundible sonido del motor acompañando una sucesión de carreteras cada vez más solitarias. El perfil de la etapa refleja perfectamente esa transformación. Tras un inicio con suaves subidas y bajadas, el recorrido atraviesa una amplia zona de desniveles moderados antes de afrontar, en su parte final, un ascenso más continuo que conduce hasta las cotas más elevadas de toda la jornada. La carretera va ganando altura de forma progresiva y ofrece una conducción cada vez más entretenida, con curvas que siguen el relieve natural del terreno y una sensación de montaña que se intensifica conforme nos acercamos al destino. También cambia el paisaje. Dejamos atrás el entorno costero y los grandes corredores de comunicación para recorrer comarcas donde predominan los campos de cultivo, pequeñas aldeas y extensas zonas de naturaleza. La ruta atraviesa localidades cargadas de historia, como Santarém y Tomar, antes de dirigirse hacia el Parque Natural de la Serra de São Mamede, un espacio protegido que pone el broche de oro a la etapa con un entorno mucho más montañoso y boscoso. Es una jornada muy completa, capaz de combinar patrimonio, naturaleza y placer de conducción. Cada tramo aporta un ambiente distinto, haciendo que el viaje evolucione de forma natural desde la influencia atlántica hasta el interior portugués, ofreciendo al motorista una experiencia variada y llena de matices que invita a disfrutar tanto de la carretera como de todo lo que la rodea.


Tramo 1: - N115-1 (21.5 Km)

IC2

La etapa comienza dejando atrás el corazón de Lisboa para seguir el curso del río Tajo por la IC2 en dirección norte. Durante estos primeros kilómetros la conducción resulta sencilla y fluida, recorriendo una amplia avenida urbana donde el tráfico suele ser el principal protagonista. El firme es ancho y cómodo, permitiendo avanzar con tranquilidad mientras el paisaje va cambiando poco a poco del entorno más urbano a zonas cada vez más abiertas.

A nuestra derecha, el Tajo acompaña buena parte del recorrido. La proximidad del agua aporta una agradable sensación de amplitud, mientras la brisa húmeda suaviza el ambiente y deja en el aire un ligero aroma salino procedente del inmenso estuario. El sonido del tráfico todavía domina sobre el del motor, aunque poco a poco la ciudad comienza a quedar atrás y la sensación de viaje se hace cada vez más evidente.

La ruta discurre junto al Parque do Tejo y continúa bordeando la ribera, atravesando una zona de transición donde conviven grandes infraestructuras con espacios verdes y barrios residenciales. Es un tramo pensado para abandonar Lisboa de forma progresiva, sin prisas, permitiendo que el bullicio urbano vaya desapareciendo mientras la carretera nos conduce hacia paisajes mucho más tranquilos que irán apareciendo en los siguientes kilómetros.

El tramo finaliza aproximadamente en el kilómetro 21,5 de la etapa, donde abandonamos la IC2 para incorporarnos a la carretera N115-1. El cambio se realiza en un cruce donde debemos dejar la vía principal y tomar el desvío señalizado hacia la N115-1, iniciando así la siguiente parte del recorrido.

Final del tramo

Km de ruta:
0
2
1
5
PK

Tramo 2: N115-1 - N115-5 (3 Km)

N115-1

Tras abandonar la IC2 nos incorporamos a la N115-1, una carretera que empieza a alejarnos definitivamente del entorno más urbano de Lisboa. El trazado describe una amplia curva bordeando el Parque Urbano de Santa Iria de Azóia, ofreciendo una conducción tranquila y sin complicaciones, ideal para dejar atrás el intenso tráfico de la capital y comenzar a disfrutar del viaje con un ritmo más relajado.

Durante estos pocos kilómetros la carretera serpentea suavemente entre barrios residenciales y espacios abiertos, manteniendo un recorrido fluido y con buena visibilidad. La proximidad del parque introduce una agradable sensación de amplitud dentro de un entorno todavía muy urbanizado, mientras el sonido de la ciudad comienza a perder protagonismo a medida que nos alejamos del estuario del Tajo.

Es un tramo corto, de transición, en el que la moto va encontrando poco a poco un ritmo más natural. Las amplias curvas invitan a conducir con suavidad, sin prisas, preparando el terreno para las carreteras más entretenidas que aparecerán a medida que avance la etapa. El paisaje todavía conserva un marcado carácter urbano, aunque cada kilómetro nos acerca un poco más al Portugal rural que protagonizará buena parte de la jornada.

El tramo concluye en un cruce donde debemos abandonar la N115-1 para incorporarnos a la carretera N115-5, continuando el recorrido por esta nueva vía hacia el siguiente tramo.

Final del tramo

Km de ruta:
0
2
4
5
PK

Tramo 3: N115-5 - N115 (3.8 Km)

N115-5

La N115-5 nos conduce durante unos pocos kilómetros por un entorno donde conviven áreas industriales, pequeños núcleos urbanos y algunas zonas residenciales. La carretera mantiene un trazado prácticamente rectilíneo, con amplias curvas de radio suave que permiten una conducción cómoda y relajada. Es un tramo pensado para avanzar sin complicaciones, dejando que la ciudad vaya quedando definitivamente atrás.

El recorrido atraviesa las inmediaciones del Parque Industrial do Arneiro y del Parque Industrial da Granja. Aunque el paisaje conserva un marcado carácter urbano, los espacios abiertos comienzan a ganar protagonismo y la sensación de estar iniciando un verdadero viaje se hace cada vez más evidente. El tráfico suele concentrarse en los accesos a las distintas áreas industriales, por lo que conviene mantener una conducción atenta a las incorporaciones y cruces.

La carretera apenas presenta dificultades técnicas y permite disfrutar de una marcha constante, enlazando suaves cambios de dirección sobre un firme que invita a rodar con tranquilidad. Poco a poco el ruido propio de la periferia va perdiendo intensidad y el sonido del motor empieza a convertirse en el auténtico compañero de ruta, anticipando las carreteras más tranquilas que encontraremos conforme nos alejemos del área metropolitana de Lisboa.

El tramo finaliza en un cruce donde debemos girar a la derecha.

Final del tramo

Km de ruta:
0
2
8
3
PK

Tramo 4: N115 - Bucelas (4.8 Km)

N115

La N115 continúa alejándonos del área metropolitana de Lisboa con un trazado mucho más despejado. La carretera avanza describiendo amplias curvas entre espacios abiertos, dejando a un lado la autovía A9 y atravesando un entorno donde la presencia de edificaciones comienza a ser cada vez más dispersa. La conducción resulta cómoda y fluida, con un firme que invita a mantener un ritmo constante mientras la sensación urbana va quedando definitivamente atrás.

El recorrido apenas presenta cambios bruscos de dirección y permite disfrutar de una sucesión de curvas suaves que acompañan el relieve del terreno. La cercanía de la A9 recuerda que todavía nos encontramos en las afueras de la capital portuguesa, aunque la carretera elegida evita las grandes vías rápidas para buscar un itinerario mucho más agradable y pausado.

A medida que avanzamos, los núcleos residenciales quedan separados por zonas más abiertas y la circulación suele hacerse más tranquila. El sonido del tráfico pierde protagonismo y el motor comienza a marcar el ritmo del viaje, ofreciendo esa agradable sensación de que la aventura ya ha comenzado de verdad. Es un tramo breve, pero sirve como transición hacia carreteras cada vez más interesantes para el motorista.

El tramo concluye al llegar a la localidad de Bucelas. En el acceso al núcleo urbano encontraremos un cruce donde deberemos continuar siguiendo las indicaciones hacia Bucelas para enlazar con el siguiente tramo de la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
0
3
3
1
PK

Tramo 5: Bucelas - M1128 (9 Km)

M528

Al dejar atrás Bucelas comienza a cambiar por completo el carácter de la ruta. La M528 nos recibe con una carretera mucho más estrecha y tranquila, donde el ritmo ya no lo marca el tráfico sino el propio trazado. El asfalto se abre paso entre pequeños muros de piedra, taludes cubiertos de vegetación y parcelas agrícolas, enlazando suaves curvas que invitan a disfrutar de la conducción sin prisas. El sonido de la ciudad ha desaparecido y ahora es el motor quien acompaña el silencio del campo.

A medida que avanzamos aparecen pequeñas aldeas como Adoseiros o Várzea, donde la carretera atraviesa el caserío antes de volver a internarse entre colinas de suaves pendientes. El paisaje está salpicado de eucaliptos, matorral y zonas de cultivo, mientras el aire resulta más fresco y limpio, con ese característico aroma a vegetación que anuncia que hemos dejado definitivamente atrás el entorno metropolitano de Lisboa.

La conducción resulta especialmente agradable gracias a una sucesión de curvas amplias y bien enlazadas que siguen el relieve natural del terreno. En algunos puntos se abren bonitas panorámicas sobre las laderas que rodean la carretera, ofreciendo una agradable sensación de amplitud. Bucelas, punto de partida de este tramo, es además una localidad muy ligada al cultivo de la vid y famosa por sus vinos blancos, un detalle que ayuda a comprender el carácter agrícola de toda esta comarca.

El tramo concluye al llegar a un cruce en el que debemos abandonar la M528 continuando.

Final del tramo

Km de ruta:
0
4
2
1
PK

Tramo 6: M1128 - Carvalha (1.3 Km)

M1128

La M1128 comienza con una agradable sucesión de curvas que se adaptan al relieve de las suaves colinas de esta comarca. Es una carretera estrecha, de doble sentido y buen firme, que invita a conducir con precisión, enlazando cada giro con naturalidad. A ambos lados aparecen laderas cubiertas de vegetación y pequeños taludes que refuerzan la sensación de haber entrado definitivamente en el Portugal más rural.

El entorno transmite calma. El aire llega limpio, con el aroma de la hierba y de la vegetación que cubre las colinas, mientras el silencio del campo solo se rompe por el sonido del motor acompañando el suave balanceo de la carretera. La circulación suele ser escasa, permitiendo disfrutar de cada curva con un ritmo relajado y sin prisas.

En apenas un kilómetro la carretera asciende ligeramente hasta alcanzar las primeras casas de Carvalha. El pequeño núcleo aparece de forma discreta entre las ondulaciones del terreno, manteniendo ese ambiente tranquilo y rural que caracteriza esta zona. Se trata de un tramo corto, pero suficiente para confirmar que la ruta ha dejado atrás el entorno urbano y comienza a ofrecer carreteras mucho más atractivas para el motorista.

Final del tramo

Km de ruta:
0
4
3
4
PK

Tramo 7: Carvalha - Louriceira de Baixo (1.2 Km)

Indeterminada

Dejamos atrás Carvalha por una estrecha carretera local que enseguida nos sumerge en un paisaje de suaves colinas cubiertas de vegetación. El asfalto, en buen estado aunque de anchura contenida, obliga a mantener un ritmo tranquilo, enlazando curvas amplias que siguen fielmente la orografía del terreno. Es una vía pensada para disfrutar de la conducción con calma, prestando atención a cada cambio de dirección.

Las primeras curvas nos regalan una bonita panorámica del valle que acabamos de abandonar. La carretera desciende suavemente entre matorrales, pequeñas parcelas y árboles dispersos, mientras el aire trae el olor de la hierba y la tierra calentada por el sol. Apenas se escucha nada más que el motor de la moto y el canto de las aves que habitan estas laderas, reforzando la agradable sensación de aislamiento.

Poco después aparecen las primeras casas de Louriceira de Baixo, un pequeño núcleo rural perfectamente integrado en el paisaje. La carretera se estrecha ligeramente al aproximarse a las viviendas, obligando a moderar la velocidad mientras atravesamos este tranquilo rincón del interior portugués. Son apenas unos cientos de metros, pero suficientes para disfrutar de la autenticidad de estas pequeñas aldeas que salpican la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
0
4
4
6
PK

Tramo 8: Louriceira de Baixo - Pontes de Monfalim (3.9 Km)

N248-2

La carretera continúa avanzando entre suaves colinas siguiendo un trazado muy agradable para la conducción. El asfalto, estrecho pero en buen estado, enlaza curvas abiertas y pequeños cambios de rasante que permiten disfrutar de un ritmo tranquilo, siempre rodeados por un paisaje de praderas, cultivos y laderas cubiertas de vegetación. A medida que ganamos algo de altura se abren bonitas vistas sobre el valle, invitando a levantar la mirada de vez en cuando para contemplar el entorno.

El recorrido nos conduce hasta Sabugos, una pequeña aldea que atravesamos por su calle principal. Las casas blancas, los muros de piedra y la tranquilidad del lugar transmiten la esencia del Portugal rural. El aroma de la vegetación y de los campos cercanos acompaña la marcha, mientras el único sonido que rompe el silencio es el del motor resonando entre las viviendas.

Al abandonar Sabugos la carretera inicia un suave descenso entre parcelas agrícolas y pequeñas fincas dispersas. Las curvas continúan sucediéndose con naturalidad hasta alcanzar Zambujeiro, otra pequeña población que conserva el mismo ambiente sosegado. Desde aquí ya se intuye la proximidad del valle del río Grande, que aporta un toque de frescor al paisaje antes de afrontar los últimos metros del tramo.

La ruta finaliza en Pontes de Monfalim, una pequeña localidad cuyo nombre recuerda los puentes que históricamente permitían salvar el río Grande.

Final del tramo

Km de ruta:
0
4
8
5
PK

Tramo 9: Pontes de Monfalim - Caĺ§ada (3.5 Km)

M534

Tras incorporarnos a la M534 dejamos atrás Pontes de Monfalim para continuar por una carretera secundaria que mantiene el agradable carácter de los últimos kilómetros. El firme se encuentra en buen estado y el trazado alterna suaves rectas con curvas amplias que permiten rodar con comodidad, atravesando un paisaje dominado por pequeñas explotaciones agrícolas, olivares y vegetación mediterránea.

Los primeros metros transcurren entre las últimas casas de la localidad antes de volver a internarnos en un entorno abierto y tranquilo. El aire huele a campo y a tierra seca, mientras el sonido del motor se mezcla con el canto de los pájaros que habitan estas suaves laderas. La circulación es escasa, lo que permite disfrutar plenamente del ritmo pausado que ofrece esta carretera.

Poco después atravesamos las pequeñas aldeas de Eira Velha y Fetais dos Pretos, donde las viviendas tradicionales se asoman a la carretera. El recorrido continúa ascendiendo muy suavemente hasta acercarnos a Liberdade, un pequeño núcleo donde conviene reducir la velocidad. Desde aquí las vistas vuelven a abrirse sobre el paisaje ondulado que caracteriza esta comarca, ofreciendo una agradable sensación de amplitud.

El tramo finaliza al llegar a Calçada. Antes de entrar en la localidad encontramos un cruce donde giraremos a la izquierda dirección a Freiria, y Cadafais.

Final del tramo

Km de ruta:
0
5
2
0
PK

Tramo 10: Caĺ§ada - Lages da Freiria (1.3 Km)

N115-3

La N115-3 continúa guiándonos por un paisaje de suaves lomas y campos abiertos, siguiendo una carretera de buen firme y anchura suficiente para disfrutar de una conducción relajada. El trazado apenas presenta complicaciones, enlazando largas curvas de radio amplio que permiten mantener un ritmo constante mientras el horizonte se abre sobre una campiña cada vez más extensa.

Los márgenes de la carretera están cubiertos por praderas, pequeños cultivos y árboles dispersos, entre los que destaca algún viejo olivo que parece llevar décadas contemplando el paso de los viajeros. El aire mantiene ese agradable aroma a campo que nos acompaña desde que abandonamos el entorno de Lisboa, mientras el silencio solo se ve interrumpido por el sonido uniforme del motor y el canto de las aves que sobrevuelan estas colinas.

Poco a poco aparecen las primeras casas de Lajes da Freiria, un pequeño núcleo rural de calles tranquilas y viviendas tradicionales que anuncian la llegada al final del tramo. La carretera atraviesa la localidad con suavidad, invitando a reducir la velocidad y disfrutar del ambiente sosegado que caracteriza a estos pueblos del interior portugués.

El tramo concluye en un cruce donde debemos detenernos ante una señal de STOP. Allí giraremos a la derecha siguiendo las indicaciones hacia Rainha.

Final del tramo

Km de ruta:
0
5
3
3
PK

Tramo 11: Lages da Freiria - Indeterminada (23.4 Km)

N115

Tras abandonar Lajes da Freiria, la N115 despliega uno de los primeros grandes tramos para disfrutar de la conducción. La carretera gana continuidad y comienza a enlazar curvas amplias con largas rectas, adaptándose con suavidad a un paisaje de colinas onduladas, viñedos, cultivos y pequeños bosquetes. El firme se encuentra en muy buen estado y la anchura de la vía permite mantener un ritmo cómodo, haciendo que cada kilómetro resulte especialmente agradable sobre la moto.

Durante los primeros kilómetros atravesamos pequeñas aldeas como Palhacana, donde la carretera discurre entre casas tradicionales antes de volver a abrirse paso entre el campo. La sucesión de suaves subidas y bajadas ofrece bonitas panorámicas sobre los valles cercanos, mientras el aroma de la vegetación y de los cultivos acompaña el recorrido. El sonido del motor rebota suavemente entre las laderas, convirtiéndose en el único compañero de viaje en una carretera con muy poco tráfico.

El itinerario continúa pasando junto a viñedos y explotaciones agrícolas que delatan la importancia de la viticultura en esta comarca. La N115 enlaza curvas rápidas y bien trazadas con otras algo más cerradas, suficientes para mantener la conducción entretenida sin llegar a exigir demasiado al piloto. Es una carretera que invita a disfrutar del paisaje tanto como del propio placer de conducir.

A lo largo del recorrido atravesamos pequeños núcleos como Vila Verde dos Francos, donde merece la pena fijarse en la iglesia parroquial que preside la localidad, uno de esos discretos elementos patrimoniales que aparecen con frecuencia en los pueblos del interior portugués. La ruta continúa pasando por aldeas como Rechaldeira antes de acercarse a Casais de Santo André, manteniendo siempre ese ambiente tranquilo y rural que caracteriza esta zona.

Cuando alcanzamos aproximadamente los setenta y cinco kilómetros de etapa ya puede apreciarse que el viaje ha dejado definitivamente atrás el entorno urbano de Lisboa. El paisaje es ahora plenamente agrícola y las carreteras secundarias empiezan a mostrar el verdadero carácter de A Rota 18, alternando pueblos con encanto y largos tramos donde disfrutar del silencio, la naturaleza y una conducción relajada.

El tramo finaliza en un cruce situado en las inmediaciones de Casais de Santo André, donde debemos abandonar la N115 siguiendo el desvío señalizado que marca el inicio del siguiente tramo de la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
0
7
6
7
PK

Tramo 12: Indeterminada - N115-1 (6.8 Km)

Indeterminada

El siguiente tramo abandona la N115 para adentrarse por una tranquila carretera local que serpentea entre pequeñas aldeas y suaves colinas. Desde los primeros metros el paisaje vuelve a estar dominado por viñedos, campos de cultivo y bosquetes de pinos y eucaliptos, creando un entorno muy agradable para rodar sin prisas. El firme se mantiene en buen estado y la carretera, de anchura contenida, invita a disfrutar de una conducción relajada, enlazando curvas suaves y pequeñas rectas.

La ruta atraviesa Vila Nova y continúa hacia Ermeira, dos pequeñas localidades donde la vida parece transcurrir a otro ritmo. Las casas tradicionales se mezclan con explotaciones agrícolas y el aire se impregna del aroma de la vegetación y de los campos que rodean la carretera. El silencio solo se rompe por el sonido del motor y por el canto de las aves que acompañan buena parte del recorrido.

A medida que avanzamos, el relieve se vuelve ligeramente más ondulado y comienzan a abrirse bonitas vistas sobre los valles cercanos. El trazado alterna pequeñas bajadas y subidas que hacen la conducción más entretenida sin perder ese carácter tranquilo que define esta primera parte de la etapa. La presencia de viñedos y cultivos recuerda que seguimos atravesando una comarca estrechamente ligada a la actividad agrícola.

Los últimos kilómetros nos acercan a Abrigada, una localidad de mayor tamaño que las anteriores, asentada entre laderas cubiertas de vegetación. Sus calles y edificios anuncian la llegada a un núcleo con más actividad antes de continuar hacia el interior. Si el tiempo lo permite, merece la pena levantar la vista para contemplar las colinas que rodean el pueblo y que acompañarán buena parte del recorrido en los próximos kilómetros.

El tramo finaliza en un cruce en forma de T, donde debemos girar a la derecha para incorporarnos a la carretera N115-1 y continuar siguiendo el itinerario de la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
0
8
3
5
PK

Tramo 13: N115-1 - Cercal (6.8 Km)

N115-1

La N115-1 continúa avanzando entre un paisaje ondulado donde alternan pequeñas masas de pinos y eucaliptos con praderas, cultivos y fincas dispersas. La carretera presenta un firme en muy buen estado y una anchura generosa que permite disfrutar de una conducción fluida, enlazando curvas de radio amplio con rectas que invitan a contemplar el paisaje sin perder el placer de pilotar.

Tras dejar atrás Abrigada, el recorrido atraviesa pequeñas aldeas como Rochaforte y Casais do Meio, donde las viviendas tradicionales aparecen rodeadas de campos y jardines. El ambiente es plenamente rural. El aire llega impregnado del aroma de la vegetación y de los bosques cercanos, mientras el rumor del viento entre los árboles acompaña al sonido constante del motor.

A medida que avanzamos, la carretera se adentra durante algunos kilómetros entre zonas boscosas donde los eucaliptos y pinos proporcionan agradables sombras sobre el asfalto. El trazado se vuelve ligeramente más entretenido gracias a una sucesión de curvas suaves que siguen las ondulaciones del terreno, ofreciendo una conducción relajada pero muy gratificante. De vez en cuando el bosque se abre para dejar paso a pequeñas panorámicas sobre las colinas que caracterizan esta comarca del oeste portugués.

En los últimos kilómetros reaparecen los viñedos y las explotaciones agrícolas antes de acercarnos a Cercal. La carretera recupera un trazado más rectilíneo y atraviesa las primeras edificaciones de la localidad, donde el ambiente vuelve a ser algo más animado sin perder el carácter tranquilo de los pueblos del interior.

Con cerca de noventa kilómetros recorridos desde la salida de Lisboa, la transformación del paisaje ya es completa. La gran ciudad ha quedado muy atrás y la ruta discurre ahora por carreteras secundarias que permiten descubrir un Portugal mucho más auténtico, pausado y agradable de recorrer sobre dos ruedas.

El tramo finaliza al llegar a Cercal, donde debemos continuar por la carretera principal atravesando la localidad para enlazar con el siguiente tramo de la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
0
9
0
3
PK

Tramo 14: Cercal - Alcoentre (4.3 Km)

N366

La N366 deja atrás Cercal por una carretera amplia y de buen firme que mantiene un trazado muy fluido. Los primeros metros transcurren entre las últimas viviendas de la localidad antes de adentrarse en un entorno abierto, donde pequeñas fincas agrícolas y árboles dispersos acompañan la marcha. La conducción resulta cómoda y relajada, con curvas de radio amplio que permiten mantener un ritmo constante sin apenas esfuerzo.

El recorrido atraviesa una zona eminentemente agrícola, donde los campos se alternan con manchas de arbolado que proporcionan agradables sombras sobre la carretera. El aire conserva el aroma de la vegetación y de la tierra cultivada, mientras el tráfico continúa siendo escaso, permitiendo disfrutar del sonido del motor y del ambiente tranquilo que caracteriza esta parte del oeste portugués.

Antes de llegar a Alcoentre cruzamos mediante una pequeña rotonda el corredor de la IC2, una de las principales vías de comunicación del país. Sin embargo, la ruta evita incorporarse a ella y continúa fiel a las carreteras secundarias, buscando siempre el itinerario más agradable para el motorista.

Los últimos kilómetros nos introducen en Alcoentre por una avenida amplia flanqueada por árboles y viviendas tradicionales. Esta localidad es conocida por albergar el histórico Palacio-Presidio de Alcoentre, un edificio que durante décadas funcionó como prisión y que forma parte de la historia contemporánea de Portugal. Es uno de esos lugares que aportan un interesante matiz histórico al recorrido.

El tramo finaliza al atravesar Alcoentre, continuando por la carretera principal para enlazar con el siguiente tramo de la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
0
9
4
6
PK

Tramo 15: Alcoentre - Manrique do Intendente (6.4 Km)

M511

Al salir de Alcoentre la M511 nos conduce de nuevo hacia un paisaje plenamente rural. Dejamos atrás las últimas casas de la localidad y comenzamos un suave ascenso entre viñedos perfectamente alineados, pequeñas parcelas agrícolas y lomas cubiertas de vegetación. La carretera mantiene un buen firme y una anchura suficiente para disfrutar de una conducción relajada, enlazando curvas amplias con pequeñas rectas que permiten contemplar el entorno.

El trazado atraviesa una comarca donde la vid tiene un claro protagonismo. Las hileras de viñedos acompañan buena parte del recorrido, alternándose con pinares y eucaliptos que, por momentos, envuelven la carretera con su característico aroma. El aire resulta limpio y fresco, mientras el rumor del viento entre los árboles y el sonido del motor crean una agradable banda sonora para este tramo.

A medida que avanzamos, la carretera gana fluidez y atraviesa pequeñas zonas boscosas que proporcionan agradables sombras antes de volver a abrirse sobre campos cultivados. El recorrido presenta suaves ondulaciones que hacen la conducción entretenida sin exigir demasiado, permitiendo disfrutar del paisaje con tranquilidad. Es uno de esos tramos en los que resulta fácil dejarse llevar por el ritmo de la carretera.

Los últimos kilómetros nos acercan a Manique do Intendente, una localidad con un interesante pasado histórico ligado al Marqués de Pombal, que impulsó su desarrollo en el siglo XVIII. Al aproximarnos al casco urbano comienzan a aparecer las primeras viviendas y la carretera se transforma en una travesía donde conviene moderar la velocidad para disfrutar del ambiente de la población.

Con algo más de cien kilómetros recorridos desde la salida de Lisboa, la etapa ya ha mostrado buena parte de la diversidad del interior portugués. Las carreteras secundarias, los pequeños pueblos y el paisaje agrícola se han convertido en los auténticos protagonistas del viaje, dejando atrás definitivamente el bullicio de la capital.

El tramo finaliza en Manique do Intendente,

Final del tramo

Km de ruta:
1
0
1
0
PK

Tramo 16: Manrique do Intendente - Riberia de Sao Joao (9 Km)

Indeterminada

Antes de abandonar Manique do Intendente merece la pena detener la moto unos minutos frente al impresionante Palácio de Pina Manique. Su monumental fachada neoclásica, presidida por la iglesia integrada en el propio edificio y coronada por numerosos nidos de cigüeña, constituye uno de los conjuntos arquitectónicos más sorprendentes del oeste de Portugal. Aunque nunca llegó a completarse, este palacio del siglo XVIII sigue siendo el gran símbolo de la localidad y un lugar que bien merece una fotografía antes de continuar la ruta.

Dejando atrás el casco urbano, la carretera vuelve a sumergirse en un paisaje tranquilo de suaves colinas, cultivos y pequeñas manchas de pinar. El firme continúa siendo excelente y la vía, estrecha pero cómoda, enlaza curvas abiertas con pequeñas rectas que permiten disfrutar de una conducción relajada. El aire transporta el aroma de los eucaliptos y de la vegetación que acompaña el recorrido, mientras el rumor del viento sustituye definitivamente al bullicio de las poblaciones.

El itinerario atraviesa pequeñas aldeas como Arrifana y Arrouquelas, donde las casas tradicionales aparecen dispersas entre huertos y parcelas agrícolas. La carretera serpentea con suavidad siguiendo el relieve del terreno, ofreciendo una conducción muy agradable y un paisaje que alterna zonas abiertas con pequeños bosques capaces de proporcionar agradables sombras durante los días más calurosos.

A medida que avanzamos el entorno se vuelve cada vez más rural. Las largas rectas se combinan con curvas amplias que invitan a mantener un ritmo constante, disfrutando tanto de la conducción como de la tranquilidad del paisaje. Con algo más de un centenar de kilómetros recorridos desde Lisboa, la etapa ya se encuentra plenamente inmersa en el Portugal interior, donde las carreteras secundarias muestran su lado más auténtico.

El tramo concluye al llegar a Ribeira de São João, donde continuamos por la carretera principal atravesando la localidad para enlazar con el siguiente tramo de la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
1
1
0
0
PK

Tramo 17: Riberia de Sao Joao - SANTAREM (22 Km)

N114

La N114 abandona Ribeira de São João para ofrecer uno de los tramos más entretenidos de esta primera parte de la etapa. La carretera serpentea entre suaves colinas, enlazando curvas amplias y pequeños cambios de rasante que mantienen un ritmo de conducción muy agradable. El firme se encuentra en excelente estado y la anchura de la vía permite disfrutar de cada curva con total confianza, mientras el paisaje alterna campos de cultivo, viñedos, pinares y manchas de eucaliptos.

Durante buena parte del recorrido el aire se impregna del aroma de la vegetación y de los campos que rodean la carretera. El sonido del motor acompaña al rumor del viento entre los árboles y apenas encontramos tráfico, lo que permite disfrutar plenamente de una de esas carreteras secundarias que parecen diseñadas para recorrerlas sobre dos ruedas. Las pequeñas localidades de Freiria, Azambujeira y Perofilho se suceden de forma natural, conservando el ambiente tranquilo y rural que caracteriza esta comarca.

A medida que nos acercamos al final del tramo, el paisaje comienza a cambiar. Las zonas agrícolas dejan paso poco a poco a un entorno más urbano y la circulación aumenta ligeramente, señal inequívoca de que nos aproximamos a una de las ciudades históricas más importantes de Portugal. Desde la carretera ya se intuye la posición elevada de Santarém, asentada sobre un impresionante escarpe que domina el amplio valle del río Tajo.

Santarém es conocida como la Capital del Gótico Portugués y constituye uno de los grandes hitos culturales de toda A Rota 18. Si el tiempo acompaña, merece la pena dedicar un rato a recorrer su magnífico casco histórico y visitar algunos de sus monumentos más emblemáticos, como la Sé Catedral, la Igreja da Graça, donde reposan los restos de Pedro Álvares Cabral, la Igreja de Marvila, famosa por su espectacular decoración de azulejos, o la Igreja de São João de Alporão. Tampoco conviene marcharse sin acercarse al Jardim das Portas do Sol, un extraordinario mirador situado sobre las antiguas murallas desde el que se disfruta de una de las mejores panorámicas del valle del Tajo.

Con aproximadamente un tercio de la etapa ya recorrido, Santarém representa un excelente lugar para hacer una pausa, tomar un café o incluso comer antes de continuar el viaje. Su riqueza monumental y su privilegiada ubicación hacen que merezca la pena detener la moto y pasear unos minutos por sus calles.

Final del tramo

Km de ruta:
1
3
2
0
PK

Tramo 18: SANTAREM - Golega (31 Km)

N365

Al abandonar Santarém por la N365 la carretera desciende desde el escarpe sobre el que se asienta la ciudad para adentrarse en la inmensa llanura del valle del Tajo. El paisaje cambia de forma radical. Desaparecen las colinas y comienza un recorrido prácticamente llano, donde el horizonte parece no tener fin. La carretera presenta un firme excelente y un trazado muy fluido, alternando largas rectas con curvas tan suaves que apenas obligan a modificar la trazada.

A ambos lados aparecen extensos campos de cultivo, viñedos y fértiles vegas alimentadas por el río Tajo, cuya presencia nos acompaña durante buena parte del recorrido. El aire adquiere un aroma diferente, mezcla de tierra cultivada, hierba recién crecida y humedad procedente del gran río. El silencio de la llanura solo se rompe por el sonido constante del motor y el viento que sopla libremente sobre los campos abiertos.

La ruta atraviesa el entorno de la Reserva Natural do Paul do Boquilobo, uno de los espacios protegidos más importantes de Portugal y declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Este humedal constituye un auténtico paraíso para las aves acuáticas, por lo que no resulta extraño observar cigüeñas, garzas o numerosas especies de aves sobrevolando las zonas inundables próximas al río.

La conducción continúa siendo relajada mientras dejamos atrás pequeñas localidades como Póvoa da Isenta, Vale de Figueira y Pombalinho. El paisaje agrícola domina completamente el entorno, ofreciendo una agradable sensación de amplitud muy diferente a la de los kilómetros recorridos durante la mañana. Es una carretera para disfrutar del ritmo tranquilo, dejando que la vista se pierda en el horizonte.

Los últimos kilómetros nos acercan a Golegã, considerada la auténtica capital portuguesa del caballo. Sus calles, plazas y numerosas coudelarias recuerdan la profunda tradición ecuestre de la localidad, que cada mes de noviembre acoge la célebre Feira Nacional do Cavalo, el acontecimiento hípico más importante del país. Pasear por el centro permite descubrir esculturas ecuestres, patios vinculados al mundo del caballo y la elegante Igreja Matriz de Golegã, uno de los edificios más representativos de la villa.

Con unos ciento sesenta kilómetros recorridos, ya nos aproximamos a la mitad de la etapa. Golegã constituye un magnífico lugar para detenerse, descansar unos minutos o disfrutar de la gastronomía ribatejana antes de continuar el viaje.

Final del tramo

Km de ruta:
1
6
3
0
PK

Tramo 19: Golega - N349 (9 Km)

N243

Dejamos atrás Golegã por la N243, una carretera que abandona poco a poco el ambiente ecuestre de la localidad para regresar a la inmensa llanura ribatejana. El trazado es amplio, el firme se encuentra en muy buen estado y la conducción resulta cómoda desde los primeros metros. La carretera combina largas rectas con suaves curvas, permitiendo rodar con un ritmo relajado mientras el paisaje vuelve a abrirse sobre extensos campos de cultivo.

Durante los primeros kilómetros atravesamos la periferia de la población antes de internarnos en un entorno donde predominan las explotaciones agrícolas y las plantaciones que caracterizan las fértiles tierras regadas por el Tajo. El aire conserva un ligero aroma a tierra cultivada y vegetación, mientras el sonido del motor acompaña un recorrido donde el tráfico suele ser escaso y poco molesto.

A medida que avanzamos aparecen pequeños núcleos como Riachos y Corrêas, enlazados por una carretera que apenas presenta dificultades y permite disfrutar del paisaje con tranquilidad. Los árboles alineados junto a algunos tramos proporcionan agradables zonas de sombra, mientras las suaves ondulaciones del terreno rompen la monotonía de la llanura sin alterar el carácter relajado de la conducción.

Riachos conserva un marcado carácter ferroviario, muy ligado históricamente a la importante línea del Norte que discurre por esta comarca. Poco a poco comenzamos a percibir un ambiente más urbano, señal de que nos acercamos a Torres Novas, una de las localidades más importantes del centro de Portugal.

El tramo finaliza en una gran rotonda situada a las puertas de Torres Novas. Allí debemos tomar la primera salida para continuar por la N349.

Final del tramo

Km de ruta:
1
7
2
0
PK

Tramo 20: N349 - N358 (4 Km)

N349

La N349 nos conduce durante unos pocos kilómetros por un entorno que vuelve a cambiar de personalidad. Tras dejar atrás las inmediaciones de Torres Novas, la carretera se estrecha ligeramente y comienza a serpentear entre pinares, encinas y una vegetación mucho más densa que la de los tramos anteriores. El firme continúa siendo excelente y las amplias curvas enlazadas hacen que la conducción resulte especialmente agradable.

Las copas de los árboles se acercan al borde del asfalto creando agradables zonas de sombra, muy de agradecer en los días más calurosos. El aroma a pino y a monte bajo sustituye al de los campos de cultivo que nos han acompañado desde Santarém, mientras el silencio del bosque solo se rompe por el sonido del motor y el canto de las aves ocultas entre la vegetación.

Aunque se trata de un tramo breve, la carretera ofrece un trazado divertido, con curvas de radio medio que siguen el relieve del terreno y obligan a enlazar cada giro con suavidad. Es uno de esos kilómetros que se disfrutan más por las sensaciones que transmiten que por la distancia recorrida, ofreciendo un pequeño respiro antes de volver a atravesar nuevas poblaciones.

Con algo más de ciento setenta kilómetros recorridos, nos encontramos muy próximos al ecuador de la etapa. El paisaje continúa transformándose poco a poco, demostrando la enorme variedad de ambientes que ofrece esta jornada entre Lisboa y el interior de Portugal.

El tramo finaliza en un cruce donde tras un STOP giraremos a la derecha para alcanzar la N358.

Final del tramo

Km de ruta:
1
7
6
0
PK

Tramo 21: N358 - M546-2 (38 Km)

N358

La N358 nos ofrece uno de los tramos más largos y variados de toda la jornada. Desde los primeros kilómetros la carretera alterna largas rectas con una sucesión de curvas amplias que siguen con naturalidad las ondulaciones del terreno. El firme es excelente y la anchura de la vía permite mantener un ritmo muy agradable, convirtiendo este recorrido en un auténtico disfrute para cualquier motorista.

El paisaje evoluciona constantemente. Dejamos atrás pequeñas aldeas y zonas agrícolas para atravesar campos de cultivo, olivares y pinares, mientras la carretera se acerca en varios momentos a la A13 sin perder nunca el encanto de las carreteras secundarias. El aire huele a resina de pino, a monte mediterráneo y a tierra cultivada, mientras el viento acompaña el sonido uniforme del motor durante muchos kilómetros prácticamente libres de tráfico.

A lo largo del recorrido atravesamos pequeñas poblaciones como Fungalvaz, Chãos y Vale de Chãos, donde la carretera se convierte brevemente en travesía antes de volver a internarse entre bosques y suaves colinas. El trazado mantiene un ritmo muy entretenido, alternando curvas rápidas con otras algo más cerradas, siempre sobre un asfalto que transmite confianza y permite disfrutar plenamente de la conducción.

Uno de los grandes protagonistas de este tramo es el Castelo do Bode. La carretera discurre muy cerca de este enorme embalse formado por el río Zêzere, uno de los mayores de Portugal y conocido por la extraordinaria calidad de sus aguas y el espectacular paisaje que crean sus innumerables brazos entre las montañas. En varios puntos se abren bonitas vistas sobre el agua, ofreciendo una agradable sensación de frescor que contrasta con el calor del interior durante los meses de verano.

Con más de doscientos kilómetros recorridos, este es un excelente momento para plantearse una parada si todavía no la hemos hecho. El entorno del embalse y las pequeñas localidades cercanas ofrecen lugares tranquilos donde descansar unos minutos antes de afrontar la segunda mitad de la etapa.

En los últimos kilómetros la carretera vuelve a internarse entre pinares, enlazando curvas muy fluidas que invitan a seguir disfrutando de la conducción hasta alcanzar el final del tramo. La tranquilidad del entorno, el aroma del bosque y la calidad del asfalto convierten este recorrido en uno de los más agradables de toda la jornada.

El tramo concluye en un cruce donde debemos continuar de frente para incorporarnos a la carretera M546-2.

Final del tramo

Km de ruta:
2
1
4
0
PK

Tramo 22: M546-2 - N548-2 (3 Km)

M546-2

La M546-2 mantiene el magnífico nivel de los kilómetros anteriores. Aunque se trata de un tramo corto, la carretera ofrece un trazado muy agradable, con curvas amplias y perfectamente enlazadas que invitan a disfrutar de una conducción fluida. El firme se encuentra en excelente estado y el entorno vuelve a estar dominado por pinares, eucaliptos y suaves colinas cubiertas de vegetación.

La sensación de tranquilidad es absoluta. El aroma a resina y monte bajo acompaña durante todo el recorrido, mientras el sonido del motor se mezcla con el viento que atraviesa el bosque. La circulación continúa siendo muy escasa, permitiendo disfrutar de cada curva con la sensación de tener la carretera prácticamente para nosotros solos.

En pocos minutos alcanzamos las primeras casas de Monte Almeirim. La carretera atraviesa esta pequeña localidad con naturalidad, pasando junto a viviendas tradicionales antes de volver a abrirse ligeramente entre zonas ajardinadas y pequeñas parcelas agrícolas. Es uno de esos pueblos tranquilos donde el tiempo parece discurrir a un ritmo diferente, perfectamente integrado en el paisaje que lo rodea.

Los últimos metros mantienen el mismo carácter relajado, enlazando una última curva antes de alcanzar el final del tramo. Con más de doscientos quince kilómetros recorridos, ya hemos superado claramente la mitad de la etapa y nos adentramos en una zona donde las carreteras secundarias continúan siendo las auténticas protagonistas del viaje.

Final del tramo

Km de ruta:
2
1
7
0
PK

Tramo 23: N548-2 - Valongo (1 Km)

M548-2

Aunque apenas supera un kilómetro de longitud, este pequeño tramo de la M548-2 mantiene intacta la esencia de las carreteras que hemos venido disfrutando durante los últimos kilómetros. El asfalto continúa en excelente estado y la carretera enlaza un par de curvas suaves entre pinares y laderas cubiertas de vegetación, ofreciendo una conducción fluida y muy agradable.

El bosque vuelve a envolver el recorrido con el característico aroma de los pinos y los eucaliptos. El aire resulta fresco incluso en los días cálidos, mientras el silencio solo se rompe por el sonido del motor y el viento que acompaña cada curva. La escasa longitud del tramo no impide disfrutar de esa agradable sensación de rodar completamente inmersos en la naturaleza.

Poco a poco la carretera se ensancha y el paisaje comienza a abrirse, anunciando la proximidad de una población. Las últimas curvas desembocan en las inmediaciones de Valongo, donde reaparecen la señalización y los primeros accesos a otras carreteras, preparando el cambio de escenario que encontraremos en el siguiente tramo.

En el kilómetro 218 de etapa llegamos a un cruce en forma de T donde giraremos a la izquierda.

Final del tramo

Km de ruta:
2
1
8
0
PK

Tramo 24: Valongo - Chao de Codes (14 Km)

N244-3

La N244-3 continúa ofreciéndonos una de las carreteras más entretenidas de toda la etapa. Desde los primeros metros el trazado se adapta al relieve de las colinas, enlazando curvas amplias con otras algo más cerradas sobre un asfalto impecable. La conducción resulta muy dinámica, pero siempre fluida, permitiendo disfrutar de cada giro mientras el paisaje alterna pinares, eucaliptos y pequeños claros donde aparecen cultivos y viviendas dispersas.

A medida que avanzamos, la carretera asciende y desciende suavemente siguiendo la orografía del terreno. El bosque envuelve buena parte del recorrido y el aroma de la resina se mezcla con el de la vegetación mediterránea. El silencio del entorno, únicamente interrumpido por el sonido del motor y el viento entre los árboles, convierte este tramo en uno de esos lugares donde la conducción se disfruta con los cinco sentidos.

El itinerario atraviesa pequeñas aldeas como Ribeira y Porto da Igreja, donde la carretera se convierte durante unos instantes en travesía antes de volver a internarse entre colinas cubiertas de bosque. Desde algunos puntos elevados se abren bonitas panorámicas sobre los valles cercanos, permitiendo apreciar la sucesión de montes que caracteriza esta parte del centro de Portugal.

La carretera mantiene un ritmo muy variado durante todo el recorrido, alternando curvas rápidas con pequeños cambios de rasante que hacen la conducción especialmente entretenida sin llegar a resultar exigente. Es uno de esos tramos que invitan a olvidarse del reloj y dejarse llevar por el placer de enlazar curva tras curva.

Con más de doscientos treinta kilómetros recorridos, ya hemos dejado claramente atrás el ecuador de la etapa. A partir de aquí el paisaje se vuelve cada vez más montañoso, anticipando algunos de los tramos más atractivos del recorrido hasta Oporto.

El tramo finaliza al llegar a Chão de Codes, donde continuamos por la carretera principal para enlazar con el siguiente tramo de la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
2
3
2
0
PK

Tramo 25: Chao de Codes - Mação (8 Km)

N244

La N244 continúa adentrándose en un paisaje cada vez más montañoso, donde las suaves llanuras del valle del Tajo han dado paso a una sucesión de colinas cubiertas de pinares y eucaliptos. La carretera presenta un firme excelente y un trazado mucho más dinámico, enlazando curvas amplias con otras de radio medio que siguen fielmente el relieve del terreno. Es un tramo que invita a disfrutar de la conducción con calma, buscando la trazada perfecta en cada giro.

Durante buena parte del recorrido el bosque envuelve completamente la carretera. El aroma de la resina, el monte bajo y la tierra caliente acompaña cada kilómetro, mientras el viento mueve las copas de los árboles creando un agradable murmullo que se mezcla con el sonido del motor. La circulación sigue siendo escasa y permite disfrutar plenamente de una de las carreteras más agradables de esta segunda mitad de la etapa.

A medida que avanzamos aparecen pequeños núcleos como Revota y Pereiro, donde la carretera atraviesa brevemente algunas viviendas antes de volver a internarse entre pinares. El trazado alterna suaves descensos y ligeras subidas que mantienen la conducción entretenida sin llegar a ser exigente, ofreciendo continuas vistas sobre las colinas que se extienden a ambos lados del recorrido.

Los últimos kilómetros nos acercan a Mação, una villa con una larga historia ligada a la Orden de Malta y considerada la puerta de entrada a la comarca montañosa del Pinhal Interior. Sus calles tranquilas y su cuidado casco urbano invitan a detenerse unos minutos antes de continuar la ruta. Si dispones de tiempo, merece la pena acercarse a la Igreja Matriz de Mação y pasear por el centro histórico para descubrir el ambiente sosegado de esta población.

Con aproximadamente doscientos cuarenta kilómetros recorridos, nos acercamos ya al último tercio de la etapa. El paisaje continúa ganando personalidad y las carreteras empiezan a ofrecer un carácter cada vez más sinuoso y montañoso, anticipando algunos de los tramos más disfrutones del recorrido.

Poco después llegamos a Mação, donde finaliza este tramo.

Final del tramo

Km de ruta:
2
4
0
0
PK

Tramo 26: Mação - M1275 (5 Km)

M549

Nada más dejar atrás Mação, la carretera cambia de personalidad. La M549 se estrecha ligeramente y comienza a serpentear entre las primeras laderas de la sierra, ofreciendo un recorrido mucho más técnico y entretenido. El asfalto presenta un buen estado y las curvas se suceden con naturalidad, alternando giros abiertos con otros más cerrados que invitan a conducir con precisión y a disfrutar del equilibrio de la moto.

Las últimas casas desaparecen pronto y el paisaje queda dominado por pinares, eucaliptos y laderas cubiertas de vegetación. El aire se vuelve más fresco y limpio, impregnado del característico aroma de los bosques del interior de Portugal. En los momentos en que el motor descansa al salir de una curva puede escucharse el viento moviendo las copas de los árboles y el canto de los pájaros, mientras la carretera continúa adaptándose al relieve sin perder nunca su carácter fluido.

La ruta pasa junto al Aeródromo de Mação, una referencia curiosa en mitad de este entorno montañoso, antes de continuar ganando altura entre sucesivos cambios de dirección. Desde algunos puntos se abren bonitas panorámicas sobre los valles y las laderas cubiertas de bosque, ofreciendo una agradable sensación de aislamiento y tranquilidad que convierte este tramo en uno de los más atractivos para quien disfruta enlazando curvas.

Con unos doscientos cuarenta y cinco kilómetros recorridos, la etapa entra definitivamente en su parte más montañosa. La conducción se vuelve más divertida y el entorno natural gana protagonismo kilómetro tras kilómetro, haciendo que el ritmo sea ahora mucho más pausado y disfrutón que en las amplias rectas del valle del Tajo.

El final del tramo lo marcar un cruce donde donde debemos girar a la derecha dirección a Caratao, Vale de Mua, Degolados y Carvoeiro.

Final del tramo

Km de ruta:
2
4
5
0
PK

Tramo 27: M1275 - Vale da Mua (6 Km)

M1275

Tras abandonar el cruce anterior, la M1275 se adentra por completo en el corazón de la sierra. La carretera es estrecha, con un asfalto en buen estado y un trazado que parece dibujado para disfrutar sobre la moto. Las curvas se enlazan con suavidad, alternando pequeños cambios de rasante con largas curvas de radio amplio que permiten mantener un ritmo constante mientras el paisaje se abre a ambos lados.

Los bosques de pinos y eucaliptos dominan el recorrido, aunque en las laderas también aparecen olivos dispersos y claros cubiertos de flores silvestres que aportan color al paisaje. El aroma de la vegetación mediterránea se mezcla con el de la tierra caliente y la resina de los pinos, mientras el silencio del entorno solo se rompe por el sonido del motor rebotando suavemente entre las montañas.

La carretera asciende y desciende siguiendo el relieve natural del terreno, regalando continuas vistas sobre pequeños valles cubiertos de bosque. En algunos puntos la vegetación se abre lo suficiente para contemplar las suaves montañas que rodean esta comarca del interior portugués, transmitiendo una agradable sensación de aislamiento. Apenas aparecen unas pocas viviendas dispersas y algún pequeño puente sobre un arroyo, recordándonos que estamos atravesando una zona donde la naturaleza sigue siendo la auténtica protagonista.

Este es uno de esos tramos en los que merece la pena olvidarse del reloj. La ausencia casi total de tráfico permite disfrutar de cada curva, del tacto del buen asfalto y de una carretera que invita a conducir de forma relajada, enlazando virajes sin esfuerzo mientras el paisaje cambia lentamente a nuestro alrededor.

Alcanzado el kilómetro 251 de etapa llegamos a Vale de Mua, donde cambiaremos de tramo..

Final del tramo

Km de ruta:
2
5
1
0
PK

Tramo 28: Vale da Mua - Envendos (6 Km)

M1267

La M1267 continúa adentrándose en la Serra de Mação con un trazado que parece pensado para quienes disfrutan enlazando curvas. La carretera mantiene una anchura contenida, un firme en buen estado y un tráfico prácticamente inexistente, permitiendo concentrarse únicamente en la conducción. Cada viraje descubre una nueva ladera, un pequeño valle o un cambio de perspectiva que hace muy difícil apartar la vista del paisaje.

El entorno sigue dominado por extensos pinares y eucaliptos, aunque las zonas abiertas permiten contemplar las montañas cubiertas de vegetación que caracterizan esta parte del interior portugués. El aire transporta el inconfundible aroma de la resina y de las flores silvestres que crecen junto a la carretera, mientras el silencio del bosque solo se rompe por el sonido del motor ascendiendo y descendiendo con suavidad entre las colinas.

El recorrido alterna largas curvas de apoyo con pequeños cambios de dirección que obligan a mantener un ritmo atento pero muy agradable. En algunos puntos la carretera parece perderse entre las laderas antes de volver a abrirse sobre amplias panorámicas del valle. La sensación de aislamiento es total y convierte este tramo en uno de esos lugares donde merece la pena bajar el ritmo y dejarse llevar por el entorno.

Poco antes del final aparecen las primeras viviendas de Envendos, una pequeña localidad donde la carretera vuelve a estrecharse al atravesar sus calles. El ambiente tranquilo del pueblo contrasta con la soledad de los kilómetros anteriores y supone una agradable transición antes de continuar la etapa.

Con doscientos cincuenta y siete kilómetros recorridos, la jornada entra ya en su recta final, aunque todavía quedan por delante algunas de las carreteras más entretenidas de esta comarca montañosa.

El tramo concluye en Envendos, continuando por la travesía principal de la localidad para enlazar con el siguiente tramo de la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
2
5
7
0
PK

Tramo 29: Envendos - M359-1 (2 Km)

M552

Este corto tramo sirve de enlace entre dos de las carreteras más entretenidas de la jornada, pero no por ello pierde interés. La M552 mantiene un trazado estrecho y muy agradable, adaptándose al relieve de la sierra mediante suaves curvas y pequeños cambios de rasante que obligan a mantener la atención. El firme continúa en buen estado y el tráfico sigue siendo prácticamente inexistente.

Al abandonar Envendos regresamos de inmediato al paisaje característico de esta comarca: laderas cubiertas de pinos y eucaliptos, taludes rocosos y amplias vistas sobre las montañas del interior de Portugal. El aroma de la vegetación vuelve a hacerse notar en cuanto dejamos atrás las últimas casas, mientras el silencio del entorno permite disfrutar plenamente del sonido del motor en cada aceleración.

Aunque apenas son un par de kilómetros, la carretera mantiene ese carácter fluido que invita a enlazar curvas con naturalidad. Las panorámicas sobre las laderas boscosas y los pequeños claros donde aparecen algunas viviendas aisladas refuerzan la sensación de estar atravesando un territorio poco transitado y profundamente ligado a la naturaleza.

Enseguida aparece el cruce que marca el final del tramo. La carretera desemboca en una intersección en forma de T donde debemos girar a la izquierda para incorporarnos a la M359-1 y continuar disfrutando de las carreteras serranas del siguiente tramo.

Muy cerca de aquí se encuentra la presa de Pracana en el río Ocreza, un afluente derecho del Tajo y cuya construcción finalizó en 1950 y que cruzaremos en poco más de 3 km.

Final del tramo

Km de ruta:
2
5
9
0
PK

Tramo 30: M359-1 - IP2 (6 Km)

N359-1

La M359-1 continúa elevando el nivel de disfrute de la jornada. La carretera mantiene un excelente firme y un trazado sinuoso que se adapta con precisión a las laderas del valle del río Ocreza. Cada curva enlaza con la siguiente de forma natural, alternando pequeñas rectas con giros amplios que permiten disfrutar de una conducción fluida mientras el paisaje se vuelve cada vez más espectacular.

Las montañas cubiertas de pinares y eucaliptos acompañan todo el recorrido. El aire huele a bosque y a vegetación mediterránea, mientras las flores silvestres que crecen en los márgenes aportan color a las laderas. El silencio de la sierra solo se rompe por el sonido del motor y por el viento que acompaña cada cambio de dirección, haciendo que este sea uno de esos tramos en los que cuesta resistirse a parar unos minutos para contemplar el paisaje.

Poco a poco comienza a aparecer uno de los grandes protagonistas de esta etapa. Las primeras vistas del embalse y de la impresionante Barragem do Cabril anuncian un lugar realmente especial. La enorme presa, levantada sobre el río Zêzere, constituye una de las mayores obras de ingeniería hidráulica de Portugal y domina completamente el valle. Desde la carretera pueden contemplarse magníficas panorámicas del muro de la presa y del embalse, encajado entre montañas cubiertas de bosque.

Tras bordear la zona del embalse, la carretera desciende mediante varias curvas hasta alcanzar el puente que cruza el río junto a la presa. La combinación del agua, las montañas y la carretera convierte este lugar en uno de los rincones más fotogénicos de toda la ruta.

El tramo concluye al llegar a una intersección donde debemos girar a la derecha para incorporarnos al IP2 y continuar hacia el siguiente tramo de la etapa.

Final del tramo

Km de ruta:
2
6
5
0
PK

Tramo 31: IP2 - M528 (9 Km)

IP2

Al incorporarnos al IP2 cambia completamente el carácter de la conducción. Dejamos atrás las estrechas carreteras serranas para circular por una vía mucho más ancha, con un firme impecable y carriles generosos que permiten mantener un ritmo constante. Aunque el trazado es más rápido, la carretera continúa atravesando un entorno montañoso y conserva un buen número de curvas amplias que hacen el recorrido agradable y nada monótono.

El paisaje sigue estando dominado por los pinares y eucaliptales que cubren las laderas del valle del río Zêzere. La carretera avanza entre suaves colinas, con amplias vistas sobre los montes y los bosques que caracterizan esta zona del centro de Portugal. El aire mantiene el aroma de la resina y de la vegetación, mientras el sonido del motor se vuelve más uniforme al poder mantener una velocidad constante sobre este amplio trazado.

A medida que nos alejamos de la presa, el tráfico sigue siendo escaso y la sensación de viajar por un territorio poco poblado continúa acompañándonos. Las largas curvas permiten disfrutar del paisaje sin necesidad de reducir el ritmo, y en varios puntos aparecen magníficas perspectivas sobre los valles que hemos ido atravesando durante los últimos kilómetros.

Con cerca de doscientos setenta y cinco kilómetros recorridos, la etapa entra ya en su recta final. Tras muchos kilómetros de carreteras de montaña, este tramo ofrece un pequeño respiro antes de volver a abandonar la vía principal y regresar a carreteras secundarias mucho más reviradas.

El tramo termina en una intersección donde debemos abandonar el IP2 tomando la salida hacia la derecha para incorporarnos a la M528 y continuar por el siguiente tramo de la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
2
7
4
0
PK

Tramo 32: M528 - Arez (4 Km)

M528

La M528 vuelve a reducir el ritmo tras el breve paso por el IP2. La carretera recupera su carácter de vía local, con una calzada más estrecha y un trazado agradable que serpentea entre suaves colinas cubiertas de vegetación. El firme continúa ofreciendo muy buen agarre y las curvas enlazadas invitan a una conducción relajada, disfrutando más del entorno que de la velocidad.

El paisaje comienza a cambiar poco a poco. Los grandes pinares dejan paso a un terreno más abierto donde aparecen prados, encinas y pequeños campos de cultivo separados por muros de piedra. El aire conserva el aroma del monte, aunque ahora se mezcla con el olor de la hierba y de la tierra seca. Apenas se escucha otra cosa que el motor y el canto de las aves que habitan esta tranquila zona rural.

La carretera avanza sin grandes desniveles, dibujando suaves curvas que permiten contemplar las ondulaciones del terreno y algunas fincas dispersas. Es un tramo corto, pero muy agradable, que transmite la sensación de estar recorriendo una comarca auténtica, alejada del tráfico y del bullicio de las vías principales.

Los últimos metros nos conducen hasta Arez, donde reaparecen las primeras viviendas escoltadas por tradicionales muros de piedra y grandes árboles que proporcionan sombra a la travesía. La pequeña localidad conserva el ambiente sereno de los pueblos del interior portugués y supone una transición perfecta antes de afrontar los últimos kilómetros de la etapa.

El tramo finaliza en la travesía de Arez, donde giraremos a la izquierda dirección a Fadagosa de Nisa.

Final del tramo

Km de ruta:
2
7
8
0
PK

Tramo 33: Arez - Nisa (9 Km)

N364

La N364 abandona Arez por una carretera amplia, con un firme excelente y un trazado muy fluido que invita a rodar con tranquilidad. Tras los últimos edificios del pueblo, el paisaje vuelve a abrirse y la sensación de amplitud sustituye a las carreteras más encajadas entre montañas de los tramos anteriores. Las suaves curvas y las largas rectas permiten disfrutar del recorrido sin esfuerzo, dejando que la mirada se pierda entre las dehesas que caracterizan esta parte del Alto Alentejo.

Las encinas se convierten ahora en las auténticas protagonistas del paisaje. Sus copas ofrecen sombra junto a la carretera, mientras extensas praderas se suceden a ambos lados del asfalto. El aroma cambia de nuevo: desaparece poco a poco la resina de los pinares para dejar paso al olor de la hierba seca, la tierra cálida y los árboles centenarios. El sonido del viento entre las ramas acompaña el rumor constante del motor en una conducción relajada y muy agradable.

Poco antes de llegar a Nisa comenzamos a divisar las primeras casas y el entorno se vuelve progresivamente más urbano. La carretera nos conduce directamente hacia una de las localidades con más personalidad del distrito de Portalegre. Nisa conserva un interesante casco histórico rodeado por antiguas murallas medievales y es especialmente conocida por sus tradicionales bordados en piedra, una artesanía única que forma parte de la identidad de la localidad. Si el horario lo permite, merece la pena pasear por sus calles y acercarse a la Igreja Matriz de Nisa o descubrir la histórica Porta da Vila, uno de los accesos conservados de la antigua fortificación.

Con casi doscientos noventa kilómetros recorridos, ya se percibe que la etapa entra en sus últimos kilómetros. El recorrido sigue ofreciendo carreteras muy agradables, pero también comienzan a aparecer poblaciones donde resulta fácil hacer una breve parada antes de afrontar el desenlace de la jornada.

Final del tramo

Km de ruta:
2
8
7
0
PK

Tramo 34: Nisa - N525-1 (2 Km)

N359

Dejamos atrás las últimas calles de Nisa para reincorporarnos a la N359. En apenas unos metros el ambiente urbano desaparece y volvemos a encontrarnos con una carretera amplia, de excelente firme y curvas suaves, perfecta para seguir disfrutando de una conducción relajada. La salida de la localidad es rápida y enseguida recuperamos la tranquilidad propia del Alto Alentejo.

El paisaje continúa dominado por las dehesas de encinas, que alternan con pequeños prados y suaves lomas cubiertas de vegetación. El aroma a campo abierto y a tierra calentada por el sol vuelve a imponerse, mientras el silencio solo se rompe por el sonido del motor y el canto de las aves que habitan este entorno tan poco urbanizado.

Aunque se trata de un tramo muy corto, resulta agradable por la fluidez de su trazado. Las curvas enlazadas se suceden con naturalidad, permitiendo mantener un ritmo constante mientras la carretera asciende y desciende suavemente entre árboles centenarios que ofrecen algunas zonas de sombra.

Con cerca de doscientos noventa kilómetros recorridos, la etapa encara definitivamente su recta final. Todavía quedan algunos kilómetros para alcanzar el destino, pero la sensación es la de estar disfrutando de los últimos paisajes del interior portugués antes del final de la jornada.

El tramo concluye en un cruce en forma de "Y", donde deberemos tomar el ramal de la derecha para incorporarnos a la N525-1 y continuar hacia el siguiente tramo.

Final del tramo

Km de ruta:
2
8
9
0
PK

Tramo 35: N525-1 - Póvoa e Meadas (12 Km)

M525-1

Hace un par de kilómetros hemos abandonado Nisa y ahora circulamos por la M525-1 para afrontar uno de los tramos más agradables de esta parte de la etapa. La carretera, estrecha pero con un firme impecable, serpentea entre extensas dehesas de encinas y alcornoques, un paisaje muy característico del Alto Alentejo donde el tráfico prácticamente desaparece y la conducción se vuelve especialmente relajante.

A los pocos kilómetros alcanzamos la Barragem do Poio, un pequeño embalse que rompe la monotonía del paisaje y aporta un bonito contraste de agua y vegetación. Merece la pena disfrutar de las vistas mientras la carretera bordea parcialmente el embalse entre suaves curvas y ligeros cambios de rasante.

El recorrido continúa alternando pequeños bosquetes, praderas y fincas ganaderas, con el aroma de las jaras y las hierbas silvestres acompañándonos durante buena parte del trayecto. El único sonido constante es el del motor, interrumpido únicamente por el canto de los pájaros y el viento moviendo las copas de las encinas.

Poco a poco comienzan a aparecer las primeras viviendas que anuncian la llegada a Póvoa e Meadas, una tranquila localidad de calles amplias y ambiente sosegado. Con algo más de trescientos kilómetros recorridos, ya afrontamos los últimos compases de esta larga jornada por el interior de Portugal.

Final del tramo

Km de ruta:
3
0
1
0
PK

Tramo 36: Póvoa e Meadas - M1134 (6 Km)

M1006

Dejamos atrás Póvoa e Meadas para adentrarnos de lleno en el Parque Natural de la Serra de São Mamede. La M1006 discurre por una carretera estrecha, perfectamente asfaltada y con muy poco tráfico, ideal para disfrutar de una conducción tranquila mientras el paisaje se vuelve cada vez más natural y salvaje.

Las suaves curvas enlazan continuamente pequeñas lomas cubiertas de encinas, alcornoques y praderas salpicadas de flores silvestres durante la primavera. En algunos puntos la carretera desciende ofreciendo amplias panorámicas sobre las dehesas del Alto Alentejo, donde el horizonte parece no tener fin.

Este tramo atraviesa una de las zonas de mayor valor ecológico del parque natural, un espacio protegido que alberga una gran diversidad de fauna y flora mediterránea. El silencio solo se rompe por el canto de las aves, el zumbido de los insectos y el sonido del viento moviendo las copas de los árboles, creando una agradable sensación de aislamiento y calma.

La carretera mantiene un trazado muy entretenido, alternando pequeñas rectas con curvas abiertas que permiten disfrutar del paisaje sin prisas. El aroma de las jaras y de las hierbas silvestres acompaña buena parte del recorrido mientras nos adentramos cada vez más en el corazón de la sierra.

Con más de trescientos kilómetros recorridos, este es uno de esos tramos que invitan simplemente a dejarse llevar y disfrutar de la moto, del entorno y de la tranquilidad que transmite este rincón del interior portugués.

El tramo finaliza en una intersección donde continuaremos por la izquierda para incorporarnos a la M1134 y seguir avanzando hacia el siguiente tramo de la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
3
0
7
0
PK

Tramo 37: M1134 - N359 (7 Km)

M1134

Seguimos avanzando por la M1134, completamente inmersos en el Parque Natural de la Serra de São Mamede. La carretera mantiene un firme excelente y un trazado estrecho y sinuoso que invita a disfrutar de una conducción relajada entre algunos de los paisajes más bonitos de todo el recorrido.

Las dehesas de encinas y alcornoques se suceden a ambos lados de la carretera, alternándose con amplias praderas cubiertas de flores silvestres y suaves colinas que se extienden hasta el horizonte. En los días despejados comienzan a aparecer, a lo lejos, las montañas de la Serra de São Mamede, ofreciendo un magnífico telón de fondo para este tramo.

La ausencia casi total de tráfico permite disfrutar plenamente del entorno. Solo el sonido del motor, el viento y el canto de las aves rompen el silencio de este espacio protegido, uno de los enclaves naturales más importantes del Alentejo por su riqueza paisajística y su biodiversidad.

La carretera enlaza largas curvas de radio amplio con pequeñas rectas que permiten contemplar el paisaje con calma. El aroma de las flores silvestres y de la vegetación mediterránea acompaña durante todo el recorrido, mientras la sensación de aislamiento convierte este tramo en una auténtica delicia para cualquier motorista.

Poco antes de finalizar aparecen las primeras indicaciones hacia Marvão, considerada una de las localidades más espectaculares de Portugal. Aunque nuestra ruta no asciende hasta ella, si dispones de tiempo merece enormemente la pena desviarse unos kilómetros para visitar esta impresionante villa medieval amurallada, situada sobre un espectacular promontorio rocoso con unas vistas extraordinarias sobre el Parque Natural de la Serra de São Mamede.

El tramo finaliza al incorporarnos a la N359, donde continuaremos recto para seguir hacia el siguiente tramo de la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
3
1
4
0
PK

Tramo 38: N359 - PORTALEGRE (33 Km)

N359

Este último tramo de la etapa reúne buena parte de la esencia del Alto Alentejo. Desde la N359 continuamos atravesando el Parque Natural de la Serra de São Mamede por una carretera de excelente firme que alterna largas rectas con suaves curvas entre dehesas de encinas, alcornoques y pequeños bosques mediterráneos, siempre con un tráfico muy escaso.

Muy pronto alcanzamos las inmediaciones de Marvão, una de las grandes joyas históricas de Portugal. Aunque la ruta no asciende hasta su recinto amurallado, merece enormemente la pena dedicar un tiempo a visitar esta espectacular villa medieval, considerada una de las más bonitas del país. Encaramada sobre un impresionante peñasco de granito, su castillo, sus murallas y sus estrechas calles empedradas ofrecen unas vistas inolvidables sobre toda la Serra de São Mamede e incluso, en los días despejados, sobre buena parte de Extremadura.

La carretera continúa descendiendo hacia Portagem, un pequeño núcleo muy conocido por su puente medieval sobre el río Sever y por sus piscinas naturales, un lugar perfecto para hacer una pausa en los meses más calurosos mientras se disfruta del sonido del agua y del ambiente tranquilo de la localidad.

A partir de aquí el paisaje alterna pequeños valles, zonas boscosas y praderas abiertas. El aroma de la vegetación mediterránea, el canto de las aves y el viento que acompaña la marcha convierten este recorrido en una auténtica experiencia para los cinco sentidos, mientras las curvas permiten disfrutar plenamente de la conducción.

Antes de llegar al destino merece la pena fijarse también en el imponente Acueducto da Amoreira, una magnífica obra de ingeniería del siglo XVI que abastecía de agua a Portalegre y que todavía hoy constituye uno de los monumentos más representativos de la ciudad.

Finalmente entramos en Portalegre, capital del Alto Alentejo y final de esta séptima etapa de A Rota 18. Su casco histórico, la Catedral de Portalegre, el Castillo, el Museo de la Tapicería Guy Fino y sus animadas plazas invitan a pasear con calma después de una intensa jornada sobre la moto. Aquí termina una etapa de casi 350 kilómetros que combina magníficas carreteras, naturaleza, patrimonio histórico y algunos de los paisajes más auténticos del interior de Portugal.

Final del tramo

Km de ruta:
3
4
7
0
PK

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