Etapa N°8: Portalegre - Setúbal

Distancia 392 Km. repartidos en carreteras de los siguientes tipos:


 Carreteras Nacionales: 232 km.
 Autonómicas de 1º nivel: 12 km.
 Autonómicas de 2º nivel: 86.7 km.
 Asfalto o cemento sin nombre: 61.3 km.

Tramos: 23
Autor:

Descripción:
La octava etapa de A Rota 18 nos propone una apasionante travesía de 392 kilómetros que conecta el corazón del Alentejo con la costa atlántica portuguesa. Es una jornada muy variada, en la que alternaremos las grandes llanuras del interior con las suaves colinas del Alentejo Litoral, atravesando pueblos con mucho encanto, extensas dehesas, bosques de alcornoques, campos de cultivo y, en sus últimos kilómetros, comenzando a sentir la cercanía del océano.

El recorrido discurre principalmente por carreteras nacionales, que representan 232 kilómetros de la etapa, combinadas con 86,7 kilómetros de carreteras autonómicas de segundo nivel, apenas 12 kilómetros de vías autonómicas principales y algo más de 61 kilómetros de pequeñas carreteras locales. Esta combinación ofrece una conducción muy entretenida, con un excelente equilibrio entre carreteras rápidas y cómodas y otras mucho más tranquilas y reviradas donde disfrutar plenamente del paisaje.

El perfil de la etapa refleja un inicio exigente, con fuertes ascensos y descensos durante los primeros kilómetros mientras abandonamos las estribaciones de la Serra de São Mamede. Superado este primer sector, el terreno se suaviza para recorrer las inmensas llanuras alentejanas, aunque todavía encontraremos algunas zonas onduladas que aportan dinamismo a la conducción antes de iniciar un progresivo descenso hacia cotas cercanas al nivel del mar.

A lo largo de la jornada iremos descubriendo algunos de los paisajes más característicos de Portugal: dehesas donde pastan vacas y ovejas bajo centenarios alcornoques, extensos campos de cereal, viñedos, olivares y pequeñas poblaciones de casas encaladas donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. El silencio del campo, el aroma de la vegetación mediterránea y el sonido constante del motor convierten esta etapa en una experiencia especialmente relajante.

También será una jornada muy rica desde el punto de vista patrimonial. La ruta atraviesa localidades históricas del Alentejo declaradas Patrimonio de la Humanidad, castillos medievales perfectamente conservados, ciudades amuralladas, monumentos megalíticos y pueblos que conservan intacta su arquitectura tradicional. Como siempre, iremos descubriendo estos lugares a medida que avancemos por los diferentes tramos de la etapa.

Después de casi cuatrocientos kilómetros sobre la moto, esta etapa ofrece una magnífica combinación de carreteras solitarias, historia, naturaleza y paisajes abiertos, acercándonos poco a poco al Atlántico y preparándonos para las dos últimas jornadas de A Rota 18.


Tramo 1: - M522 (6.6 Km)

N246-2

La etapa arranca dejando atrás las calles de Portalegre para incorporarse a la N246-2, una carretera nacional que pronto abandona el ambiente urbano y se adentra en el Parque Natural de la Serra de São Mamede. Durante los primeros kilómetros el tráfico va desapareciendo y el ritmo se vuelve mucho más tranquilo, invitando a disfrutar del paisaje sin prisas.

La carretera presenta un firme en muy buen estado, calzada de anchura media y una sucesión de curvas amplias y fluidas que permiten enlazar virajes con total naturalidad. A ambos lados aparecen muros de piedra, pequeñas viviendas dispersas y, poco después, viñedos perfectamente alineados que cubren las suaves laderas, creando una de las estampas más características de esta zona del Alentejo.

Conforme dejamos atrás las últimas casas, el aire se vuelve más fresco y limpio, impregnado del aroma de la vegetación mediterránea y de la tierra calentándose con el sol. El único sonido que rompe el silencio es el del motor acompañando una conducción relajada, mientras las vistas comienzan a abrirse hacia las primeras colinas de la sierra.

Nos encontramos todavía en los primeros compases de la etapa, un buen momento para adaptarse al ritmo del día y empezar a disfrutar de una jornada que irá ganando belleza kilómetro tras kilómetro.

El tramo finaliza en una bifurcación, donde deberemos mantenernos por la izquierda para incorporarnos a la carretera M522 y continuar la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
0
6
.
6
PK

Tramo 2: M522 - M521 (9.1 Km)

M522

Nada más incorporarnos a la M522 comienza uno de los tramos más atractivos de esta etapa. La carretera se adentra de lleno en el Parque Natural de la Serra de São Mamede, donde el tráfico prácticamente desaparece y la naturaleza pasa a ser la auténtica protagonista del recorrido.

La vía es estrecha, con un asfalto en excelente estado y una sucesión constante de curvas de radio medio que obligan a mantener un pilotaje atento pero muy gratificante. El trazado serpentea entre suaves lomas, pequeños valles y laderas cubiertas de alcornoques, encinas y pinares, ofreciendo un recorrido muy entretenido para cualquier motorista.

A medida que avanzamos aparecen amplias panorámicas sobre las sierras del Alto Alentejo. El paisaje cambia continuamente, alternando zonas boscosas con claros desde los que se contemplan praderas salpicadas de flores silvestres, muros de piedra y pequeñas explotaciones ganaderas. En primavera el aire llega cargado del aroma de las jaras y del monte mediterráneo, mientras el único sonido que acompaña la marcha es el del motor y el canto de las aves.

Es un tramo para disfrutar sin prisas, enlazando curva tras curva mientras la carretera se adapta con naturalidad al relieve de la montaña. Con algo más de quince kilómetros recorridos desde la salida de Portalegre, la sensación es la de haberse alejado por completo del mundo urbano para adentrarse en uno de los rincones más tranquilos y mejor conservados de la Serra de São Mamede.

Tras poco más de 15 km de etapa llegamos a una rotonda, donde deberemos tomar la salida a la derecha para incorporarnos a la carretera M521 y continuar la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
0
1
5
7
PK

Tramo 3: M521 - Sao Juliao (4.3 Km)

M521

La M521 continúa internándose en el Parque Natural de la Serra de São Mamede. La carretera mantiene su excelente firme y su carácter revirado, enlazando curvas suaves y cambios de rasante que invitan a disfrutar de una conducción fluida mientras el paisaje se vuelve cada vez más montañoso.

El entorno está dominado por espesos bosques de alcornoques, encinas y pinos que alternan con pequeñas praderas y laderas cubiertas de vegetación mediterránea. En muchos momentos solo se escucha el sonido del motor, el viento entre los árboles y el canto de las aves, una agradable sensación de aislamiento que convierte este tramo en uno de los más tranquilos de la etapa.

La carretera atraviesa el pequeño núcleo de Montinho, donde unas pocas viviendas rompen por unos instantes el predominio de la naturaleza. Desde aquí vuelven a abrirse bonitas vistas sobre las colinas de la sierra, salpicadas de olivares y manchas de bosque que cambian de color según la estación del año.

El recorrido continúa alternando curvas y pequeños descensos hasta alcanzar São Julião, una tranquila aldea serrana perfectamente integrada en el paisaje del parque natural, donde el ritmo de vida parece discurrir al mismo compás que la carretera.

Final del tramo

Km de ruta:
0
2
0
0
PK

Tramo 4: Sao Juliao - M517 (20 Km)

M1044

Este es uno de los tramos más espectaculares de toda la etapa. Nada más abandonar São Julião la carretera se adentra de nuevo en el Parque Natural de la Serra de São Mamede, recorriendo un paisaje de montaña en el que las curvas, los bosques y las panorámicas se suceden prácticamente sin interrupción.

La M1044 mantiene un firme excelente y un ancho contenido, perfecto para disfrutar de una conducción fluida. El trazado serpentea constantemente por las laderas de la sierra, alternando curvas abiertas con otras más cerradas y algún cambio de rasante que obliga a mantener siempre la atención.

A medida que avanzamos aparecen magníficas vistas sobre los valles que rodean la sierra. Los tonos verdes de los alcornoques, encinas y pinares se mezclan con praderas salpicadas de flores silvestres y pequeñas explotaciones agrícolas. El aire limpio de la montaña, el aroma de la vegetación mediterránea y el silencio apenas roto por el motor convierten este recorrido en una auténtica delicia para los sentidos.

En varios puntos merece la pena levantar la vista del asfalto durante un instante para contemplar el horizonte. Desde aquí se obtienen algunas de las mejores panorámicas del Parque Natural de la Serra de São Mamede, un espacio protegido que alberga una de las mayores biodiversidades de Portugal y constituye el principal sistema montañoso del Alto Alentejo.

En la parte final del tramo la carretera comienza a descender suavemente hasta regresar a un entorno más humanizado, atravesando pequeñas aldeas de casas blancas desde las que se disfruta de una magnífica perspectiva de la fortaleza de Marvão, encaramada sobre un impresionante espolón rocoso. Es una imagen difícil de olvidar y uno de los grandes iconos turísticos de esta región.

El tramo finaliza en un enlace donde deberemos incorporarnos a la carretera M517 para continuar la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
0
4
0
0
PK

Tramo 5: M517 - Arronches (15.3 Km)

M517

La M517 abandona poco a poco las zonas más montañosas del Parque Natural de la Serra de São Mamede para adentrarse en un paisaje más abierto y suave. La carretera conserva un excelente firme y un trazado agradable, combinando largas rectas con curvas amplias que permiten disfrutar de una conducción relajada.

El entorno cambia progresivamente. Los espesos bosques dejan paso a la dehesa alentejana, donde encinas y alcornoques aparecen dispersos sobre extensas praderas. Es frecuente ver rebaños pastando en libertad, pequeñas explotaciones agrícolas y antiguas fincas de piedra que reflejan el carácter rural de esta comarca.

A lo largo del recorrido atravesamos pequeños núcleos como Vale de Cavalos y Mosteiros, donde unas pocas casas blancas rompen la tranquilidad del paisaje. El aroma de la hierba, el canto de los pájaros y la ausencia casi total de tráfico convierten este tramo en un auténtico paseo por el Alto Alentejo.

Según nos acercamos a Arronches, el terreno se vuelve todavía más llano y aparecen amplias panorámicas sobre las dehesas que rodean la localidad. La carretera invita a disfrutar del paisaje con calma mientras nos aproximamos a una de las villas históricas de la frontera portuguesa.

Si dispones de tiempo, merece la pena dedicar unos minutos a recorrer Arronches. Su centro histórico conserva restos de las antiguas murallas medievales, la Iglesia Matriz de Nossa Senhora da Assunção y agradables plazas donde hacer una pausa antes de continuar la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
0
5
5
3
PK

Tramo 6: Arronches - Nossa Senhora da Graça de Degolados (15.5 Km)

N371

Al abandonar Arronches nos incorporamos a la N371, una carretera completamente diferente a las que hemos recorrido durante los últimos kilómetros. Las curvas desaparecen casi por completo y dan paso a un trazado rectilíneo que atraviesa las inmensas llanuras del Alto Alentejo.

La carretera presenta un firme excelente, buena anchura y muy poco tráfico, por lo que resulta ideal para rodar con tranquilidad disfrutando del paisaje. A ambos lados se extienden grandes dehesas salpicadas de encinas y alcornoques, praderas donde pastan vacas y ovejas y extensos campos de cultivo que parecen perderse en el horizonte.

La sensación de amplitud es constante. El viento, el canto de las aves y el rumor del motor son prácticamente los únicos sonidos que acompañan este recorrido. De vez en cuando aparecen pequeños caminos agrícolas y antiguas fincas que recuerdan el marcado carácter ganadero de esta comarca fronteriza.

A nuestra derecha queda la Barragem do Abrilongo y, algo más al sur, el gran embalse de Caia, dos importantes reservas de agua que abastecen buena parte de esta región y que enriquecen el paisaje con amplias láminas de agua visibles desde algunos puntos del recorrido.

En los últimos kilómetros comienzan a aparecer las primeras viviendas de Nossa Senhora da Graça de Degolados, una tranquila población muy próxima a la frontera española, conocida por conservar el ambiente sosegado de las pequeñas aldeas alentejanas.

Final del tramo

Km de ruta:
0
7
0
8
PK

Tramo 7: Nossa Senhora da Graça de Degolados - N373 (14.3 Km)

Indeterminada

Abandonamos Nossa Senhora da Graça de Degolados para recorrer una tranquila carretera secundaria que vuelve a sumergirnos en la inmensidad del paisaje alentejano. El firme se encuentra en muy buen estado y el tráfico es prácticamente inexistente, permitiendo disfrutar de una conducción relajada mientras la carretera enlaza suaves curvas entre extensas dehesas.

El paisaje está dominado por encinas y alcornoques dispersos sobre amplias praderas, donde no es raro encontrar ganado pastando en libertad. La sensación de espacio es absoluta y el horizonte se pierde entre campos de cultivo, pequeñas explotaciones agrícolas y manchas de vegetación mediterránea que cambian de color con cada estación.

Durante buena parte del recorrido la carretera acompaña el curso de la Ribeira de Abrilongo y posteriormente el del río Xévora, dos cursos de agua que aportan un agradable contraste al paisaje y crean pequeñas zonas de vegetación más frondosa. El aire limpio, el aroma del campo y el zumbido de los insectos sustituyen aquí al ruido del tráfico.

Aunque el trazado resulta sencillo, las suaves curvas y los pequeños cambios de dirección rompen la monotonía de las largas rectas, haciendo que el recorrido sea entretenido y muy agradable para disfrutar sobre la moto sin ninguna prisa.

Al final del tramo llegamos a una intersección en forma de T, donde deberemos girar a la izquierda para incorporarnos a la carretera N373.

Final del tramo

Km de ruta:
0
8
5
1
PK

Tramo 8: N373 - Campo Maior (8.3 Km)

N371

Nos incorporamos a la N373 para dirigirnos hacia Campo Maior, una carretera amplia y con un excelente firme que permite rodar con total comodidad. El trazado apenas presenta dificultades y alterna largas rectas con curvas muy suaves que atraviesan el característico paisaje del Alto Alentejo.

El entorno sigue dominado por las dehesas de encinas y alcornoques, grandes praderas y extensos campos agrícolas donde el horizonte parece no tener fin. El tráfico es muy escaso y la conducción resulta especialmente relajante, acompañada por el aroma del campo y el sonido de las aves que habitan estas llanuras.

Poco a poco comienzan a aparecer las primeras explotaciones agrícolas y algunas viviendas dispersas que anuncian la proximidad de Campo Maior. La carretera gana algo de movimiento, aunque continúa siendo muy agradable para circular en moto.

La llegada a Campo Maior supone un cambio de escenario. Entramos en una de las localidades más importantes del este del Alentejo, famosa por sus históricas murallas abaluartadas, por las espectaculares Festas do Povo, en las que miles de flores de papel decoran sus calles, y por albergar la sede de la empresa cafetera Delta Cafés, todo un símbolo nacional en Portugal.

Final del tramo

Km de ruta:
0
9
3
4
PK

Tramo 9: Campo Maior - Santa Eulália (16.6 Km)

N243

Salimos de Campo Maior por la N243, una carretera nacional amplia y de excelente firme que nos conduce de nuevo hacia la tranquilidad de las grandes llanuras alentejanas. El tráfico disminuye rápidamente y el paisaje vuelve a abrirse en todas direcciones, invitando a rodar con un ritmo relajado.

Durante buena parte del recorrido la carretera bordea la impresionante Barragem do Caia, uno de los mayores embalses de Portugal. En varios puntos se abren magníficas vistas sobre sus aguas, que contrastan con las suaves colinas y las extensas dehesas de encinas y alcornoques que caracterizan esta comarca. Es uno de esos lugares donde apetece reducir la velocidad para disfrutar del paisaje.

El trazado alterna largas rectas con curvas muy suaves, siempre sobre un asfalto en perfecto estado. El aroma de la vegetación mediterránea, el canto de las aves acuáticas que habitan el entorno del embalse y la ausencia casi total de tráfico convierten este tramo en un auténtico paseo por el Alto Alentejo.

A medida que nos alejamos del embalse reaparecen los campos de cultivo, pequeñas explotaciones ganaderas y algunas fincas tradicionales dispersas. La sensación de amplitud sigue siendo constante, con horizontes abiertos que transmiten una agradable calma.

El recorrido finaliza en Santa Eulália, una pequeña y tranquila localidad muy próxima a la frontera española, donde nos espera el siguiente tramo.

Final del tramo

Km de ruta:
1
1
0
0
PK

Tramo 10: Santa Eulália - Vila Fernando (13 Km)

N243-1

La salida de Santa Eulália deja atrás las últimas casas con rapidez para adentrarse de nuevo en el paisaje abierto del Alentejo. La N243-1 presenta un firme en muy buen estado y una anchura cómoda que permite mantener un ritmo constante y relajado. El trazado alterna largas rectas con suaves cambios de dirección y ligeras ondulaciones que rompen la monotonía sin exigir un pilotaje especialmente técnico. Es una de esas carreteras en las que apetece dejar que el motor gire con suavidad mientras la vista alcanza varios cientos de metros por delante.

A ambos lados se extiende un mosaico de dehesas salpicadas de encinas y alcornoques centenarios. Bajo sus copas pasta el ganado y, entre los claros, aparecen pequeños olivares y algunas explotaciones agrícolas. El aire suele llegar limpio y seco, impregnado del aroma de la hierba y de la tierra calentada por el sol, mientras el único sonido que rompe el silencio es el del motor y el canto de las aves que sobrevuelan estas llanuras. La sensación de amplitud y tranquilidad invita a disfrutar del paisaje sin ninguna prisa.

El recorrido atraviesa la pequeña localidad de Abegoa, donde la carretera mantiene su condición de travesía antes de recuperar enseguida el carácter rural. Poco después vuelven las largas rectas entre fincas y suaves lomas, siempre acompañadas por la característica vegetación mediterránea de esta zona fronteriza entre Portugal y España. La conducción continúa siendo fluida y agradable, perfecta para relajarse antes de afrontar los siguientes kilómetros de la etapa.

Recorridos ya 123 km de ruta llegamos a Vila Fernando, una pequeña población de calles tranquilas.

Final del tramo

Km de ruta:
1
2
3
0
PK

Tramo 11: Vila Fernando - Santo Aleixo (9 Km)

N372

Al abandonar Vila Fernando la N372 vuelve a desplegar el paisaje sereno y abierto que caracteriza esta parte del Alentejo. La carretera mantiene un firme en excelente estado, con una anchura generosa y un trazado muy fluido que permite disfrutar de la conducción sin esfuerzo. Las largas rectas se alternan con curvas amplias y de buena visibilidad, invitando a mantener un ritmo constante mientras el sonido del motor acompaña el silencio de un entorno prácticamente despoblado.

Las dehesas continúan dominando el paisaje. Encinas y alcornoques centenarios proyectan sombras aisladas sobre extensas praderas donde pasta el ganado, mientras los campos se cubren de flores silvestres que añaden pinceladas amarillas al horizonte. El aire llega limpio, con el característico aroma de la hierba seca y de la vegetación mediterránea, acompañado por el canto de los pájaros y el suave roce del viento contra el casco. Es un tramo que transmite una agradable sensación de calma y libertad.

La carretera apenas pierde su ritmo hasta que, poco a poco, comienza a insinuarse la presencia de Santo Aleixo. Desde la distancia ya se distinguen las primeras casas blancas del pueblo, que van ganando protagonismo a medida que nos acercamos. La entrada en la localidad se realiza de forma natural, recorriendo su travesía entre viviendas tradicionales antes de alcanzar el final del tramo.

Final del tramo

Km de ruta:
1
3
2
0
PK

Tramo 12: Santo Aleixo - Orada (10 Km)

Indeterminada

La salida de Santo Aleixo conduce inmediatamente a un paisaje completamente abierto, donde la carretera avanza entre extensas explotaciones agrícolas y suaves lomas que parecen prolongarse hasta el horizonte. Este tramo discurre por una carretera local de buen firme y escaso tráfico, algo más estrecha que las nacionales recorridas anteriormente, pero suficientemente cómoda para mantener una conducción relajada. Las curvas son amplias y suaves, alternándose con largas rectas que permiten disfrutar del entorno sin apenas interrupciones.

Las dehesas dejan paso aquí a grandes campos de cultivo donde el color cambia con las estaciones. En primavera predominan los verdes intensos y los amarillos de las flores silvestres, mientras que los árboles aparecen mucho más dispersos que en tramos anteriores. El aire llega limpio y seco, con el olor de los cereales y de la tierra labrada, acompañado únicamente por el zumbido del viento y el sonido constante del motor. La sensación es la de avanzar por una inmensa llanura donde el horizonte nunca parece acercarse.

La carretera mantiene siempre un trazado muy fluido, con excelente visibilidad y un asfalto que invita a rodar con tranquilidad. Poco antes del final comienzan a aparecer las primeras viviendas de Orada, anunciando el regreso a un pequeño núcleo urbano tras varios kilómetros completamente inmersos en el paisaje agrícola del Alentejo.

Final del tramo

Km de ruta:
1
4
2
0
PK

Tramo 13: Orada - Estremoz (13 Km)

M506

Al abandonar Orada la carretera recupera enseguida el ambiente tranquilo del campo alentejano. La M506 ofrece un firme en muy buen estado y una anchura suficiente para rodar con comodidad, enlazando largas rectas con curvas suaves que apenas obligan a modificar el ritmo. La conducción resulta relajada y agradable, con una visibilidad excelente que permite anticipar cada cambio de dirección mientras el horizonte se abre ante nosotros.

El recorrido atraviesa un paisaje dominado por extensas fincas agrícolas, dehesas y campos de cultivo donde las encinas vuelven a ser las grandes protagonistas. La Ribeira de Ana Loura acompaña parte del trazado aportando un toque de vegetación más frondosa antes de regresar a los grandes espacios abiertos. El aire llega cargado del aroma de la hierba y de la tierra cultivada, mientras el zumbido del viento y el sonido constante del motor son prácticamente los únicos compañeros de viaje. La sensación de amplitud transmite una calma difícil de encontrar en carreteras más transitadas.

A medida que avanzamos, el paisaje comienza a mostrar las primeras señales de la proximidad de Estremoz. Aparecen pequeñas explotaciones agrícolas, algunas viviendas dispersas y los primeros barrios periféricos que anuncian la llegada a una de las ciudades más interesantes del Alentejo. Ya hemos recorrido una parte importante de la etapa y el cambio del entorno rural al urbano aporta variedad al viaje.

Estremoz merece una pausa. Conocida como la "ciudad del mármol", buena parte de sus edificios históricos están construidos con esta característica piedra blanca extraída de las canteras de la zona. Su casco histórico, presidido por el castillo medieval y la imponente Torre de Menagem, conserva un agradable entramado de calles que invitan a pasear, mientras la Praça Rossio Marquês de Pombal y la Iglesia de los Congregados reflejan la importancia histórica de la ciudad.

Final del tramo

Km de ruta:
1
5
5
0
PK

Tramo 14: Estremoz - Redondo (25 Km)

R381

Nada más abandonar Estremoz dejamos atrás el ambiente urbano para volver a sumergirnos en la inmensidad del Alentejo. La R381 presenta un excelente firme y un trazado muy variado que alterna largas rectas con suaves curvas y pequeños cambios de rasante. Durante buena parte del recorrido la carretera invita a mantener un ritmo alegre pero relajado, disfrutando de una conducción fluida en la que apenas aparece tráfico. El rumor del motor se mezcla con el viento que acaricia el casco, convirtiendo cada kilómetro en un auténtico placer.

Las dehesas vuelven a convertirse en las grandes protagonistas. Encinas, alcornoques y extensos pastizales se suceden a ambos lados de la carretera, formando uno de los paisajes más representativos del interior de Portugal. De vez en cuando el terreno se ondula ligeramente y permite contemplar amplias panorámicas sobre las suaves colinas alentejanas. El aire transporta el aroma de la vegetación mediterránea y de la tierra seca, mientras el canto de las aves rompe el silencio de un entorno donde la naturaleza parece avanzar a otro ritmo.

Conforme nos acercamos a Redondo, la carretera gana algo más de movimiento, enlazando curvas amplias que ofrecen bonitas vistas sobre las sierras que rodean la población. Comienzan a aparecer viñedos y pequeñas explotaciones agrícolas, una buena muestra de la tradición vinícola que ha dado fama a esta localidad. A estas alturas de la jornada ya hemos recorrido cerca de la mitad de la etapa, por lo que Redondo puede ser un buen lugar para hacer una pausa y disfrutar del ambiente tranquilo de sus calles.

Redondo conserva un agradable casco histórico de origen medieval protegido por antiguas murallas. Sus calles blancas, la iglesia matriz y el castillo recuerdan el importante papel defensivo que desempeñó durante siglos, mientras que sus bodegas mantienen viva una de las tradiciones vinícolas más prestigiosas del Alentejo. Merece la pena dedicar unos minutos a recorrer el centro antes de continuar el viaje.

Final del tramo

Km de ruta:
1
8
0
0
PK

Tramo 15: Redondo - Aldeia das Pias (15 Km)

Indeterminada

Dejamos atrás Redondo para volver a sumergirnos en el corazón del Alentejo por una tranquila carretera local que serpentea entre dehesas y suaves ondulaciones del terreno. El firme se encuentra en muy buen estado y la calzada, aunque algo más estrecha que las nacionales, permite mantener un ritmo cómodo y constante. Las curvas son amplias y naturales, enlazándose con pequeñas rectas que hacen muy agradable la conducción. El tráfico suele ser escaso, por lo que el sonido del motor vuelve a convertirse en el auténtico protagonista del viaje.

El paisaje recupera toda su esencia. Encinas centenarias, alcornoques y praderas salpicadas de flores silvestres acompañan prácticamente todo el recorrido. Entre los árboles aparecen pequeñas explotaciones agrícolas y muros de piedra que delimitan las fincas. El aire transporta el aroma de la hierba seca, la vegetación mediterránea y la tierra calentada por el sol, mientras la ligera brisa entra por la chaqueta en las zonas más abiertas y el canto de las aves rompe el silencio de este rincón del Alentejo.

El trazado asciende y desciende suavemente permitiendo disfrutar de bonitas panorámicas sobre las dehesas que rodean la Ribeira de Valfrades. La carretera invita a conducir con suavidad, disfrutando más del entorno que de la velocidad. Poco a poco comienzan a aparecer las primeras viviendas dispersas de Aldeia das Pias, anunciando el final de este tranquilo recorrido rural.

Final del tramo

Km de ruta:
1
9
5
0
PK

Tramo 16: Aldeia das Pias - Reguengos de Monsaraz (14 Km)

N255

La salida de Aldeia das Pias marca el regreso a una de esas carreteras que invitan a disfrutar del viaje sin mirar el reloj. La N255 ofrece un asfalto impecable, buena anchura y un trazado muy fluido que combina largas rectas con suaves cambios de rasante. Desde los primeros metros la visibilidad es excelente, permitiendo contemplar cómo la carretera se pierde en el horizonte mientras el sonido uniforme del motor acompaña cada kilómetro.

El paisaje vuelve a estar dominado por las inmensas dehesas del Alentejo. Encinas y alcornoques aparecen dispersos sobre grandes extensiones de pastizales y campos de cultivo, formando una estampa que parece repetirse hasta donde alcanza la vista sin llegar nunca a cansar. En primavera, las flores silvestres tiñen de amarillo los márgenes de la carretera y el aire transporta el aroma de la hierba, la tierra seca y la vegetación mediterránea. Apenas se perciben otros sonidos más allá del viento que acaricia el casco y el canto de las aves que sobrevuelan estas llanuras.

Las largas rectas se alternan con suaves ondulaciones del terreno que permiten disfrutar de amplias panorámicas sobre el campo alentejano. La conducción resulta especialmente relajante y transmite esa sensación de libertad que solo ofrecen las carreteras poco transitadas del interior de Portugal. Con algo más de doscientos kilómetros recorridos, este puede ser un buen momento para hacer una pausa en la siguiente población y reponer fuerzas antes de afrontar la parte final de la etapa.

Poco a poco comienzan a aparecer las primeras edificaciones de Reguengos de Monsaraz, una de las localidades más importantes de la comarca. Conocida por sus prestigiosos vinos y su estrecha relación con el cercano pueblo medieval de Monsaraz, ofrece un animado centro urbano con numerosos servicios, convirtiéndose en un excelente lugar para descansar o disfrutar de la gastronomía alentejana.

Final del tramo

Km de ruta:
2
0
9
0
PK

Tramo 17: Reguengos de Monsaraz - Indeterminada (19 Km)

N256

Dejamos atrás Reguengos de Monsaraz por la N256, abandonando poco a poco el casco urbano para volver a sumergirnos en la inmensidad del Alentejo. La carretera presenta un firme en muy buen estado, dos carriles amplios y un trazado cómodo que alterna largas rectas con suaves curvas de amplio radio. Es una vía que permite mantener un ritmo relajado, disfrutando del entorno sin apenas complicaciones y dejando que el sonido constante del motor marque el compás del viaje.

El paisaje vuelve a abrirse en todas direcciones. A ambos lados aparecen viñedos, cultivos y extensas dehesas salpicadas de encinas, mientras el terreno ondulado permite contemplar amplios horizontes. El aire llega cálido y seco, impregnado del aroma de la hierba y de la tierra alentejana, con el canto de las aves rompiendo de vez en cuando el silencio que caracteriza esta comarca. La sensación es la de avanzar por una región tranquila, donde el tráfico escasea y el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.

La ruta atraviesa pequeños núcleos como Vendinha, donde la carretera mantiene su carácter de travesía antes de regresar rápidamente al campo abierto. Poco después aparece el río Degebe, cuyo valle introduce un ligero cambio en el paisaje antes de volver a las grandes llanuras agrícolas que dominan esta parte de la etapa.

Con más de la mitad del recorrido diario ya completado, este tramo invita a disfrutar de una conducción serena, enlazando kilómetros sin esfuerzo mientras el horizonte parece alejarse continuamente delante de la moto. Es uno de esos recorridos en los que el placer no reside en las curvas, sino en la inmensidad del paisaje y en la calma que transmite.

El tramo concluye en un cruce donde debemos girar a la derecha para incorporarnos a la siguiente carretera y continuar la ruta.

Final del tramo

Km de ruta:
2
2
8
0
PK

Tramo 18: Indeterminada - N254 (22 Km)

Indeterminada

La ruta continúa por una carretera secundaria de buen firme que mantiene un trazado fluido, alternando largas rectas con curvas suaves que permiten disfrutar de una conducción relajada. Apenas hay tráfico y el ritmo resulta constante, ideal para dejar que la moto avance con naturalidad mientras el paisaje del Alentejo se despliega a ambos lados. El motor acompaña con un sonido uniforme, solo interrumpido por el viento que comienza a hacerse notar en las zonas más abiertas.

Las extensas dehesas vuelven a convertirse en las protagonistas. Encinas solitarias proyectan pequeñas manchas de sombra sobre los pastizales, mientras las suaves ondulaciones del terreno ofrecen amplias panorámicas de esta comarca. El aire llega cálido y seco, con el característico aroma de la hierba y de la tierra calentada por el sol, creando esa atmósfera tan propia del interior portugués que invita a disfrutar del camino sin prisas.

El recorrido atraviesa el pequeño núcleo de São Manços de Machede, donde el ritmo disminuye brevemente antes de regresar a la tranquilidad del campo. Poco después aparecen las aguas de la Barragem do Monte Novo, que acompañan parte del recorrido aportando un agradable contraste entre el azul del embalse y los tonos verdes y dorados de la dehesa. Es un rincón especialmente bonito para levantar la vista de la carretera durante unos instantes y contemplar el paisaje.

Al alcanzar los 250 kilómetros de etapa ya nos encontramos claramente en la recta final de la jornada. La carretera sigue siendo amable y muy cómoda, permitiendo saborear los últimos kilómetros con una conducción tranquila, disfrutando del silencio del entorno y de la sensación de aislamiento que ofrece esta parte del Alentejo.

El tramo finaliza al incorporarnos a la N254, donde continuaremos la ruta siguiendo el recorrido marcado hacia el siguiente tramo.

Final del tramo

Km de ruta:
2
5
0
0
PK

Tramo 19: N254 - EVORA (8 Km)

N254

La N254 nos conduce directamente hacia Évora por una carretera amplia, de buen firme y trazado sencillo, donde predominan las largas rectas y las curvas muy abiertas. Es un tramo cómodo que permite mantener un ritmo constante mientras el paisaje del Alentejo va dando paso poco a poco a un entorno cada vez más urbano. El sonido del motor acompaña de forma uniforme y el viento pierde protagonismo conforme aparecen las primeras edificaciones.

A ambos lados continúan las dehesas salpicadas de encinas y pequeñas explotaciones agrícolas, aunque poco a poco comienzan a aparecer naves, urbanizaciones y accesos que anuncian la proximidad de una de las ciudades más monumentales de Portugal. El aire sigue conservando ese característico aroma a campo seco y vegetación mediterránea, pero empieza a mezclarse con la actividad propia de una gran población.

La entrada en Évora se realiza por amplias avenidas antes de adentrarnos en el casco histórico. Las calles se estrechan y el pavimento obliga a reducir la velocidad para disfrutar del ambiente de esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Entre sus edificios destacan la imponente Catedral de Évora, uno de los templos góticos más importantes del país, y la cercana Praça do Giraldo, auténtico corazón de la ciudad, rodeada de soportales y terrazas que invitan a detenerse unos minutos. Muy cerca también se encuentra el célebre Templo Romano de Évora, uno de los monumentos romanos mejor conservados de la península ibérica.

Con más de doscientos cincuenta kilómetros recorridos, este es uno de los mejores lugares de toda la etapa para hacer una pausa, comer o simplemente pasear por sus calles antes de continuar el viaje.

Final del tramo

Km de ruta:
2
5
8
0
PK

Tramo 20: EVORA - N370 (12 Km)

R114-4

Dejamos atrás las murallas de Évora por la R114-4, una carretera amplia y de excelente firme que permite abandonar la ciudad con comodidad. Durante los primeros kilómetros aún circulamos entre glorietas, avenidas y edificios, pero enseguida el tráfico disminuye y el paisaje urbano se desvanece para devolvernos a la tranquilidad del Alentejo. El sonido del motor recupera protagonismo mientras el aire vuelve a sentirse limpio y abierto.

Uno de los momentos más especiales del tramo llega al pasar bajo el impresionante Acueducto de Água de Prata. Sus elegantes arcos de piedra, integrados entre las calles de Évora, recuerdan la importancia histórica de esta ciudad y constituyen uno de sus monumentos más emblemáticos. Cruzarlo sobre la moto es una de esas imágenes que permanecen en la memoria mucho después de terminar el viaje.

La carretera continúa después entre dehesas de encinas y campos de cultivo, con un trazado sencillo que alterna largas rectas y curvas muy suaves. La conducción resulta relajada, sin complicaciones, perfecta para disfrutar del entorno. El aroma de la vegetación mediterránea y de la tierra seca vuelve a acompañarnos, mientras el canto de los pájaros sustituye poco a poco al bullicio urbano que acabamos de dejar atrás.

A medida que avanzamos, las vistas vuelven a abrirse sobre el inmenso paisaje alentejano. Las encinas aparecen dispersas sobre suaves lomas y los cultivos se extienden hasta perderse en el horizonte, ofreciendo esa sensación de amplitud tan característica de esta región portuguesa.

El tramo concluye al incorporarnos de frente a la N370, donde continuaremos la ruta siguiendo esta carretera hacia el siguiente tramo.

Final del tramo

Km de ruta:
2
7
0
0
PK

Tramo 21: N370 - Arraiolos (10 Km)

N370

Avanzamos siguiendo la N370 en dirección a Arraiolos. La carretera mantiene un buen ancho y un firme impecable, con un trazado muy fluido que alterna largas rectas y curvas abiertas. Es un tramo tranquilo, perfecto para rodar con suavidad disfrutando del equilibrio entre la moto y el paisaje. El sonido del motor se mezcla con el rumor del viento mientras el tráfico vuelve a ser escaso.

La inmensa llanura alentejana continúa dominando el horizonte. Encinas dispersas, campos de cereal y praderas cubiertas de flores silvestres acompañan el recorrido, llenando el aire del característico aroma a hierba seca y vegetación mediterránea. De vez en cuando alguna explotación agrícola rompe la uniformidad del paisaje, pero la sensación predominante es la de amplitud y calma.

Antes de llegar a Arraiolos llama la atención un edificio de cúpula blanca situado sobre una pequeña elevación. Se trata del Observatorio Astronómico de Arraiolos, cuya silueta destaca claramente entre las encinas y aporta una imagen curiosa e inesperada en mitad del campo alentejano.

Poco después aparece, sobre una colina, la inconfundible silueta del castillo de Arraiolos dominando la población. Esta fortaleza medieval, de singular planta circular, es uno de los monumentos más representativos de la región y anuncia la llegada a una localidad mundialmente conocida por la fabricación artesanal de las alfombras de Arraiolos, una tradición que se mantiene viva desde hace siglos.

Final del tramo

Km de ruta:
2
8
0
0
PK

Tramo 22: Arraiolos - Figueira da Vergonha (89 Km)

N4

Comienza aquí el tramo más largo de toda la etapa. Dejamos atrás Arraiolos para incorporarnos a la N4, una carretera nacional amplia, con un firme en muy buen estado y un trazado cómodo que combina largas rectas con suaves curvas. Es una vía que invita a mantener un ritmo constante, disfrutando del viaje sin necesidad de prestar excesiva atención a la conducción. El sonido del motor acompaña de forma acompasada mientras el viento vuelve a sentirse con intensidad en los tramos más abiertos.

El paisaje conserva toda la esencia del Alentejo. Las grandes dehesas salpicadas de encinas se alternan con extensos campos de cultivo que cambian de color según la época del año. En primavera predominan las flores silvestres que cubren los márgenes de amarillo y blanco, mientras que el aroma de la hierba, la tierra seca y la vegetación mediterránea invade el ambiente. La amplitud del horizonte transmite una agradable sensación de libertad difícil de encontrar en otras regiones.

A lo largo del recorrido atravesamos varias poblaciones sin abandonar la N4. Primero aparece Montemor-o-Novo, una de las localidades más importantes de esta zona del Alentejo. Desde la carretera puede distinguirse, dominando la población, el castillo medieval que corona la colina y recuerda la importancia histórica de la villa. Más adelante la ruta continúa hacia Vendas Novas, donde la carretera vuelve a adquirir un carácter más urbano antes de recuperar rápidamente la tranquilidad del campo.

Tras dejar atrás las poblaciones, la circulación vuelve a ser muy escasa y el recorrido recupera ese agradable equilibrio entre amplias rectas y suaves ondulaciones del terreno. El rumor del viento, el canto de las aves y el constante zumbido del motor terminan convirtiéndose en la banda sonora de este largo recorrido por el corazón del Alentejo. A estas alturas de la jornada ya afrontamos los últimos grandes kilómetros de la etapa, con la sensación de que el destino final comienza a acercarse poco a poco.

El tramo finaliza al llegar a Figueira da Vergonha, donde abandonaremos la N4 para continuar el recorrido hacia el siguiente tramo.

Final del tramo

Km de ruta:
3
6
9
0
PK

Tramo 23: Figueira da Vergonha - SETUBAL (23 Km)

N252

La N252 nos conduce en dirección a Setúbal por una carretera amplia y cómoda que atraviesa varias localidades antes de acercarse definitivamente al Atlántico. Durante los primeros kilómetros el firme sigue siendo excelente y el trazado apenas presenta complicaciones, alternando largas rectas con curvas muy suaves que permiten mantener una conducción relajada. Poco a poco el entorno deja de ser plenamente rural y comienzan a aparecer más viviendas, polígonos y zonas industriales que anuncian la proximidad de una ciudad importante.

Tras dejar atrás Pinhal Novo, la carretera continúa perdiendo poco a poco el carácter agrícola que nos ha acompañado durante buena parte de la etapa. Aun así, todavía sobreviven espacios abiertos con dehesas y campos de cultivo, donde el aire conserva el aroma de la vegetación mediterránea mezclado ahora con un ambiente cada vez más húmedo. El viento cambia ligeramente y comienza a anticipar la cercanía del estuario del Sado.

La llegada a Setúbal supone un cambio de escenario muy marcado. El tráfico aumenta, las calles se vuelven más urbanas y la actividad propia de una ciudad portuaria empieza a hacerse notar. El olor a sal y al mar sustituye progresivamente al del campo, mientras el horizonte deja entrever las instalaciones del puerto, donde los grandes buques y las grúas recuerdan la estrecha relación de Setúbal con el Atlántico y la pesca.

Con casi cuatrocientos kilómetros recorridos afrontamos ya los últimos compases de esta larga etapa. La entrada en la ciudad transmite la satisfacción de estar muy cerca del destino, combinando el ambiente marítimo con el bullicio urbano después de muchos kilómetros de carreteras tranquilas por el interior del Alentejo.

Final del tramo

Km de ruta:
3
9
2
0
PK

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